28/06/2023
(4) Información adicional
💒 SITUACIÓN ACTUAL DE LA IGLESIA 4ta. PARTE 💒
DIÁLOGO CON OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS
Continuó con la biografía de Benedicto XVI…
El papa condenó fuertemente las caricaturas de Mahoma, primero publicadas por un diario danés y luego en otras publicaciones europeas. «En el contexto internacional en el que vivimos en el presente, la Iglesia católica continúa convencida de que, para mantener la paz y el entendimiento entre personas y hombres, es necesario y urgente que las religiones y sus símbolos sean respetados», dijo.
Agregó que esto implica que «los creyentes no sean objeto de provocaciones que afecten sus vidas y sentimientos religiosos». Destacó que «para los creyentes, así como la gente de buena voluntad, el único factor que puede llevar a la paz y fraternidad es el respeto hacia las convicciones y prácticas religiosas de otros».
Tuvo una especial significancia el conocido como discurso de Ratisbona, una conferencia pronunciada por Benedicto XVI el 12 de septiembre de 2006 en la Universidad de Ratisbona (Alemania), en donde fuera profesor de teología, con el título «Fe, razón y la universidad: recuerdos y reflexiones».
En el discurso, el pontífice reflexionó sobre el encuentro entre la fe y la razón a partir de la llegada del cristianismo al contexto de la filosofía helénica, ocurrida en el siglo I. Sin embargo, el principal motivo de la repercusión que alcanzó su discurso fue la citación —marginal respecto al conjunto de la conferencia— de un diálogo que el emperador bizantino Manuel II Paleólogo mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y sobre la verdad de ambos, donde se apuntaba la relación entre violencia e islam. En un momento de dicha discusión, citada por el papa, el emperador se dirige a su interlocutor («con una brusquedad que nos sorprende, brusquedad que para nosotros resulta inaceptable», señala Benedicto XVI) diciendo:
“Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba”.
El discurso, que estaba dirigido a un público académico, levantó reacciones airadas y conflictos diplomáticos a raíz de dicho párrafo, que fue sacado de contexto y divulgado inicialmente por la cadena árabe de noticias Al-Yazira, antes de que fuese traducido, amplificándose a su vez a través de otros medios sin que se hiciese una exégesis (Explicación, interpretación, especialmente de los libros de la Sagrada Escritura) o una aclaración completa del contexto en el que se encontraba la cita.
Debido a los malentendidos surgidos, el papa aportó a la redacción final del discurso varias notas aclaratorias. En una de ellas, Benedicto XVI lamentó que el párrafo citado del emperador Manuel II hubiese sido considerado en el mundo musulmán como expresión de su propia posición personal. Tras este acontecimiento, ese mismo año hizo un acercamiento a personalidades de otras religiones, tras reunirse con líderes de Turquía y con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I.
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Viajes: Países visitados por Benedicto XVI
Benedicto XVI hizo 24 viajes apostólicos fuera de Italia, visitando países de los cinco continentes.
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Renuncia
El 11 de febrero de 2013 el papa Benedicto anunció su renuncia al cargo, alegando «falta de fuerzas». El anuncio lo realizó en latín durante el consistorio de canonización de los mártires de Otranto, causando la sorpresa de los asistentes. Según sus palabras:
“He llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecuan por más tiempo al ejercicio del ministerio petrino. Con total libertad declaro que renuncio al ministerio de obispo de Roma y sucesor de Pedro”.
La renuncia del papa Benedicto debe considerarse excepcional, dado que fue la primera desde la Edad Media, concretamente el año 1415 —con Gregorio XII, obligado a renunciar en el Concilio de Constanza para dar fin al Cisma de Occidente—, y la primera por voluntad propia desde 1294 (con Celestino V, que renunció para hacerse ermitaño). En el momento de anunciar su renuncia, el papa Benedicto XVI tenía ochenta y cinco años, y llevaba casi ocho de pontificado.
Dicha renuncia se hizo efectiva el 28 de febrero a las 20:00 horas, hora de Italia, a partir de la cual la sede papal quedó vacante, dando comienzo al proceso de celebración de un cónclave que eligió a un nuevo papa, Francisco.
Benedicto XVI abandonó la Ciudad del Vaticano en helicóptero aproximadamente a las 17:00 horas. Mientras sobrevolaba Roma, las campanas de todas las iglesias y basílicas de la ciudad tañían a la vez. Llegado a Castel Gandolfo, su nueva residencia en los dos primeros meses tras su renuncia, compareció en el balcón del Palacio Apostólico, donde dirigió sus últimas palabras como papa a la gente congregada en la plaza:
“Gracias, gracias de corazón. Gracias por vuestra amistad y vuestro afecto (...). No soy más el Sumo Pontífice de la Iglesia. A partir de las 20:00 horas, seré simplemente un peregrino que continúa su peregrinaje sobre la Tierra y afronta la etapa final. (...) Gracias y buenas noches”.
Seguidamente, dio la bendición y se retiró. A las 20:00 horas, la Guardia Suiza que custodiaba el portón del palacio fue relevada, a la vez que se cerraban los postigos, simbolizando de este modo el fin del pontificado.
Durante el tiempo de sede vacante y hasta el 2 de mayo de 2013, Benedicto XVI residió en Castel Gandolfo; luego, ese mismo 2 de mayo, se trasladó al Monasterio Mater Ecclesiae, que se encuentra dentro de los muros del Vaticano. Allí vivió dedicado a la oración y a sus aficiones junto con su secretario privado Georg Ganswein, cuatro laicas consagradas de la comunidad «Memores Domini» (que le ayudarán con las labores domésticas) y un diácono belga. Además hubo disponible una habitación para que se alojara su hermano, Georg Ratzinger, cuando este le visitaba antes de su muerte en 2020.
De este modo Benedicto vivió cerca de su sucesor, el papa Francisco, en la propia Ciudad del Vaticano, siendo esto un acontecimiento único e histórico dentro de la Iglesia católica.
El hasta entonces papa mantuvo su nombre, Benedicto XVI, y desde su renuncia ostenta el título de papa emérito (Se aplica a la persona que ha cesado de un empleo o cargo, pero que sigue recibiendo alguna remuneración)
o pontífice emérito, así como obispo emérito de Roma, con el tratamiento de Su Santidad, según señaló Francesco Coccopalmerio, presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.
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Tras su renuncia
El papa emérito Benedicto XVI durante el primer consistorio ordinario público del papado de Francisco, el 22 de enero de 2014.
Desde su renuncia al papado mantuvo un perfil bajo, con pocas apariciones públicas. En cualquier caso, estas fueron reduciéndose progresivamente a medida que su estado de salud fue deteriorándose.
El papa Francisco lo visitó en repetidas ocasiones durante esos años, y lo invitó a participar en distintos actos y celebraciones litúrgicas. Así, estuvo presente en la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, o en la beatificación de Pablo VI. Estuvo, además, en la apertura de la puerta santa en el inicio del Jubileo de la Misericordia. También durante este tiempo recibió visitas de personalidades eclesiales, líderes políticos o de alumnos suyos.
En 2020 realizó un viaje a Ratisbona entre el 18 y el 22 de junio para visitar a su hermano gravemente enfermo Georg Ratzinger, que moriría días después. Este fue el único viaje del papa emérito fuera de Italia y de la Ciudad del Vaticano después de su renuncia al cargo.
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Fallecimiento
Tras su renuncia su estado de salud fue empeorando progresivamente. En los últimos años sufrió de erisipela en la cara, una enfermedad infecciosa que se caracteriza por hinchazón y placas rojizas, que causa mucho picor y dolores agudos. También comenzó a desarrollar problemas respiratorios que para sus últimos meses afectaron a sus cuerdas vocales, impidiéndole hablar.
Días antes de fallecer, y cuando ya era manifiesto el deterioro de su salud, unido a su avanzada edad, el papa Francisco pidió «una oración especial» por el papa emérito.
Falleció el 31 de diciembre de 2022 a las 9:34 horas en la residencia del Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano.
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Críticas y polémicas
Ratzinger llevó las riendas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo que le hizo ganarse críticas de «duro» y «conservador» entre los sectores más progresistas de la Iglesia. Fue polémico su enfrentamiento con su amigo y rival, el teólogo Hans Küng, lo cual incrementó su fama de intransigente, acusación que el propio Küng no comparte. Ambos eran compañeros de juventud en la Universidad de Tubinga, donde ejercían como profesores de Dogmática y defendían de forma entusiasta las reformas aperturistas (Tratándose de asambleas, etc., acto de dar principio a sus tareas, etc.) del Concilio Vaticano II.
Pero tras mayo de 1968, Ratzinger se fue haciendo más conservador y crítico con las posiciones teológicas más liberales y relativistas, mientras Küng radicalizó su pensamiento y fue desarrollando una teología muy crítica con los dogmas (especialmente con el de la infalibilidad papal).
En 1979, la Santa Sede suspendió a Küng para oficiar como sacerdote y enseñar teología católica, polémica decisión que los partidarios de Küng atribuyeron a Ratzinger. Sin embargo, en septiembre de 2005, unos meses después de iniciado su papado, Ratzinger invitó a Küng a su residencia en Castel Gandolfo para departir amistosamente sobre cuestiones teológicas en las que venía trabajando Küng y que interesaban al papa, aunque dejando de lado las viejas polémicas en torno a la dogmática.
Küng, desde su ecumenismo, pensaba que Benedicto XVI podría llegar a ser el renovador de la Iglesia que como cardenal no fue.
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En una carta dirigida por el cardenal Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al cardenal Theodore McCarrick, arzobispo de Washington DC, y a monseñor Wilton Gregory, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, con ocasión de la reunión plenaria de primavera que este organismo, se sostiene una posible disparidad de opiniones entre los católicos hacia la pena de muerte, que contrasta con la posición sobre la eutanasia y el ab**to:
“Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del ab**to y la eutanasia”.
Carta de J. Ratzinger, al cardenal Theodore McCarrick, arzobispo de Washington DC.
En el párrafo anterior de esa misma carta, se dicen unas palabras importantes para situar esta cita en su contexto:
Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital.
En el libro publicado en 2010 cuyo autor es el periodista alemán Peter Seewald y titulado La luz del mundo. El papa, la iglesia y las señales del tiempo, Benedicto XVI consideró el uso de pr*********os en determinados usos como un primer paso hacia la moralización, en el caso de prostitución de alguien con sida.
.. puede ser un primer paso para abrir la vía a una sexualidad más humana, vivida de otro modo.
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Pero aquí es donde hay anomalías. ¿Quién fue el cardenal Theodore McCarrick?:
El excardenal McCarrick, acusado de abuso sexual a un joven de 16 años ante una corte en Estados Unidos
El expurpurado, de 91 años y expulsado del clero en 2019, es el primer alto cargo de la Iglesia católica estadounidense en enfrentar cargos por abusos sexuales
El excardenal estadounidense Theodore McCarrick, expulsado del clero en febrero de 2019 por el Vaticano por pederastia, ha sido acusado de abuso sexual a un joven de 16 años en 1974 durante una boda en la universidad de Wellesley (Massachusetts), según informó en exclusiva el rotativo The Boston Globe. Se trata del primer alto cargo de la Iglesia católica en EE UU que enfrenta cargos criminales por este tipo de acusación. Su caso provocó en el verano de 2018 una de las mayores crisis en la historia reciente de la institución religiosa....
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El jueves 24 de mayo de 2012, el consejo de vigilancia del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano votó a favor del cese del presidente, Ettori Gotti Tedeschi, un economista de 67 años, por supuestas «irregularidades en su gestión» (el IOR estaba siendo sometido desde hacía casi un año a una investigación judicial por supuesta violación de las normas de blanqueo de capitales).
Gotti Tedeschi, tras el voto de desconfianza y un durísimo comunicado, dimitió inmediatamente y declaró: «Prefiero no hablar. Si lo hiciera, solo diría palabras feas. Me debato entre el ansia de explicar la verdad y no querer turbar al Santo Padre con tales explicaciones». Un largo informe de Gotti Tedeschi tras su dimisión, escrito para ser entregado al papa, acabó en manos de la Fiscalía de Roma, al ser descubierto casualmente por la policía de Roma, que investigaba un caso totalmente ajeno.
La expulsión de Ettore Gotti Tedeschi por «irregularidades de su gestión» fue promovida por Benedicto XVI, así como su reemplazo por el barón Ernst von Freyberg: el papa siguió de cerca la totalidad del proceso de selección y elección del nuevo presidente del Consejo Supervisor del Instituto para las Obras de Religión y expresó su completo consentimiento a la decisión de la Comisión cardenalicia.
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Detención del mayordomo del papa.
El 25 de mayo de 2012 se filtra a la prensa que dos días antes la Gendarmería de la Ciudad del Vaticano hubiese detenido al mayordomo del papa, Paolo Gabriele, de cuarenta y seis años, casado y con tres hijos, supuestamente por revelar y difundir documentos secretos (aparecidos en diversos medios y en el libro Su Santidad: los papeles secretos de Benedicto XVI) que el secretario personal de Benedicto XVI, el sacerdote alemán Georg Gänswein, guardaba en su pequeña oficina del apartamento papal.
El portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, llegó a admitir que la Iglesia católica está sufriendo su particular Vaticanleaks. Pocos días después de la detención del «cuervo» (nombre habitual en Italia para este tipo de actuaciones), el papa se refiere al asunto, recordando que Jesús también fue traicionado, y acusando a los medios de comunicación de magnificar el problema.
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ENTREVISTA POR GUIDO HORST, DE DIE TAGESPOST
Mons. Gänswein cree que «Traditionis Custodes» le «rompió el corazón» a Benedicto XVI.
En una entrevista para Die Tagespost, Mons. Gänswein repasó la labor de Benedicto XVI y relata los años que siguieron a su dimisión del Oficio Petrino. La entrevista, en Roma, fue realizada por Guido Horst, jefe de redacción del diario católico alemán.
Mons. Gänswein respondió con franqueza, entre otras cosas, cómo fue la recepción de Traditionis Custodes, por el Papa Emérito.
Según cuenta el secretario privado del Papa alemán durante mucho tiempo, el arzobispo Georg Gänswein, leyó el Motu Proprio del Papa Francisco de 2021 «con dolor en el corazón». En este documento era una enmienda a la totalidad al Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto
«Creo que le rompió el corazón al Papa Benedicto leer [Traditionis custodes]... Quitarle este tesoro a la gente, bueno, no puedo decir que me sienta cómodo con eso»
Gänswein describió esta medida como una «herida» (Einschnitt) para el Papa emérito. Benedicto XVI con su reforma de 2007, quería asegurar que los seguidores de la Misa con el misal de 1962, que se sienten en su hogar en esta forma de liturgia, «encuentren su paz interior», dijo el arzobispo, a la vez que pretendía «alejarlos de Lefebvre»
La Misa en la forma tradicional es un «alimento para muchos santos»
Gänswein dijo que la Misa en la forma tradicional había sido la «fuente de su vida espiritual» para muchas personas durante siglos, «alimento para muchos santos». No podía imaginar «que esto es algo que ya no es bueno». También recalca que muchos jóvenes que se han acercado al rito no lo hacen por razones ideológicas ya que «no entienden realmente todo el alboroto que hay en torno al Concilio».
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Pero aquí me detengo para continuar hasta el próximo comentario…