22/05/2026
Pentecostés celebra la venida del Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, cincuenta días después de la Resurrección. Con esta solemnidad culmina el tiempo pascual y la Iglesia recuerda el momento en que los Apóstoles recibieron la fuerza para anunciar el Evangelio al mundo.
La Sagrada Escritura muestra que el Espíritu Santo concedió dones que transformaron a los discípulos y los impulsaron a la misión. Estos dones, presentes también hoy, sostienen la vida cristiana y fortalecen el camino hacia la santidad en medio de los desafíos cotidianos.
Como explica Mons. José Ignacio Munilla, los dones del Espíritu Santo son disposiciones permanentes que nos hacen dóciles a su acción. No dependen solo del esfuerzo humano: son gracia de Dios que eleva el alma y la conduce con mayor plenitud hacia la vida moral y espiritual.
Consejo:
Nos ayuda a discernir entre el bien y el mal.
Sabiduría:
Nos permite ver el mundo desde la perspectiva de Dios.
Piedad:
Nos impulsa a amar a Dios y a obedecer sus mandamientos por amor.
Fortaleza:
Nos ayuda a superar las dificultades con fe.
Ciencia:
Nos permite descubrir la voluntad de Dios en todas las cosas.
Entendimiento:
Nos ayuda a comprender con mayor claridad los misterios de la fe.
Temor de Dios:
Nos mueve a huir del pecado y a elegir agradar a Dios.