09/04/2022
Ser director de un club es un gran privilegio, pero conlleva muchas responsabilidades; hay días que andas con la batería al 100% y otros en los que quieres rendirte.
La recompensa por conducir a los niños, adolescentes y jóvenes a los pies de cristo es inigualable, y no se refiere a lo monetario porque sé que PAGAS POR SER DIRECTOR, pero te pregunto:
¿Alguna vez tus aspirantes te han dicho que quieren ser un gran director como tú?
¿Un miembro del club se ha bautizado por tu influencia?
¿Los aventureros y conquistadores que te dicen que contigo aprenden?
¿Cuándo tus aspirantes pasan por una dificultad recurren a ti, confían en ti?
¿Los niños siempre recuerdan momentos contigo en el club?
¿Los niños quieren tener club todos los días?
¿Te han dicho que eres el mejor director mundo?
Recuerda todos los momentos donde ves felices a tus niños o jóvenes, en este mundo no hay paga por todo el esfuerzo que haces en favor de ellos, pero la satisfacción de que contribuyes a su formación física, espiritual, mental, al verlos reír, compartir, esforzarse, animarse, etc., no tiene precio.
Cuando sientas que ya no puedes más refúgiate en los brazos de Jesús, recarga tu batería en él y recuerda que la mejor recompensa será que puedas asistir al camporee celestial donde conoceras y viviras con el maximo director de directores: JESÚS.
Etiqueta al director de tu club y ora por él.
Etiqueta a tus antiguos directores y agradécele sus enseñanzas.