17/03/2026
🕰️✝️ / Zapotitlán y Los Reyes en la historia del Señor de la Misericordia.
En 1987, poco antes de fallecer, Don Margarito Ramírez Luna dejó por escrito una historia que escuchó de los abuelos del pueblo. No era un historiador de academia, sino un hombre de fe que quiso conservar la memoria del Pueblo de los Reyes y de su devoción al Señor de las Misericordias. 📜
En su relato describe cómo era el antiguo pueblo: un lugar pequeño, rodeado de chinampas, flores, huertas y acalotes. Un “Xochimilco chiquito”, donde la vida transcurría entre milpas, frutas, flores y trabajo comunitario. En medio de esa vida sencilla estaba el centro espiritual del pueblo: el Señor de las Misericordias.
Según las pláticas de los ancianos del Pueblo de los Reyes y del Pueblo de Santiago Zapotitlán, la imagen del Señor pertenecía originalmente a Zapotitlán. Cuando ya estaba muy antigua, decidieron llevarla a retocar. En el camino, cerca de Taxqueña, la imagen se perdió y fue hallada después en una magueyera.
El párroco de Coyoacán convocó entonces a representantes de todos los pueblos de la parroquia para levantar la imagen. Uno por uno pasaron los delegados de cada comunidad, pero ninguno pudo moverla… hasta que llegó la comisión del Pueblo de los Reyes. Ellos sí pudieron cargarla y traerla a su templo.
Desde entonces el pueblo entendió algo que la tradición repite hasta hoy:
el Señor quiso quedarse en Los Reyes.
Pero la memoria también conserva el vínculo con Santiago Zapotitlán, el pueblo que según la tradición lo trajo originalmente. Por eso, cada año durante la Cuaresma, los devotos de Zapotitlán vuelven a visitar al Señor en Los Reyes. Esa visita no es solo una peregrinación: es un gesto de memoria que recuerda el origen de la historia y mantiene vivo el lazo entre ambos pueblos.
Don Margarito también defendía con orgullo las fiestas del Señor cuando algunos las criticaban por su gasto. Él respondía con palabras que siguen resonando hasta hoy:
“No somos ricos en dinero, somos ricos en una fe tan grande que tenemos al Señor de las Misericordias.”
Por eso escribió esta historia:
para que los niños y los jóvenes conocieran la memoria del pueblo, supieran de dónde viene esta devoción y comprendieran que la fe del Señor de las Misericordias también se sostiene en la historia compartida entre pueblos.
Cada Cuaresma, cuando Santiago Zapotitlán vuelve a visitar a su Señor, se renueva esa memoria que une a los pueblos desde hace generaciones.
¡Misericordia, Señor!
¡Misericordia, Señor! ✝️🙏