31/07/2023
LOS JÓVENES...
Muchos de los jóvenes no abrigan el espíritu de Jesús. El amor de Dios no mora en su corazón, y por lo tanto, todas las tendencias naturales que los asedian obtienen la victoria, en lugar del Espíritu de Dios y la salvación. 1JT 47.1
La falta de esta preparación necesaria excluirá a la mayor parte de los jóvenes que profesan el cristianismo; porque éstos no trabajan con bastante fervor y celo para obtener el reposo que queda para el pueblo de Dios. No quieren confesar sinceramente sus pecados, para que les sean perdonados y borrados. Estos pecados se revelarán dentro de poco en toda su enormidad. El ojo de Dios no dormita. Conoce todo pecado oculto ante el ojo mortal. Los culpables saben exactamente qué pecados han de confesar para que sus almas queden limpias delante de Dios. Jesús les está dando ahora oportunidad de confesarlos, y arrepentirse con profunda humildad y purificar su vida obedeciendo a la verdad y viviendo de acuerdo con ella. Ahora es el momento de corregir los males y de confesar los pecados, o aparecerán delante del pecador en el día de la ira de Dios. 1JT 48.2
ATENCIÓN
Vi que los jóvenes profesan creer en el poder salvador de Dios, pero no gozan de él. Carecen de religión, carecen de la salvación. Y, ¡cuántas palabras sin provecho pronuncian! Se lleva un registro fiel de ellas, pues los mortales serán juzgados de acuerdo con los actos cometidos por el cuerpo. Jóvenes amigos, vuestras acciones y vuestras palabras ociosas quedan escritas en el Libro. Vuestra conversación no ha versado sobre cosas eternas, sino sobre éste, aquel o el otro asunto común y mundano, al que no debieran dedicarse los cristianos. Todo queda escrito en el Libro. 1JT 50.4
SE NECESITA UNA VERDADERA CONVERSIÓN
Vi que a menos que se manifieste en los jóvenes un cambio completo y una conversión cabal, pueden desesperar de alcanzar el cielo. Por lo que me ha sido mostrado, no están verdaderamente convertidos ni siquiera la mitad de los jóvenes que profesan la religión y la verdad. Si hubiesen sido convertidos, darían frutos para la gloria de Dios. Muchos se apoyan en una esperanza supuesta, sin verdadero fundamento. La fuente no ha sido limpiada; por lo tanto los raudales que proceden de ella no son puros. Limpiad la fuente y los raudales serán puros. Si el corazón está bien, vuestras palabras, vuestra indumentaria, vuestros hechos también lo estarán. Falta la verdadera piedad. No quisiera deshonrar a mi Maestro admitiendo siquiera que es cristiana una persona negligente, trivial y que no ora. No; el cristiano obtiene la victoria sobre los pecados que lo asedian y sobre sus pasiones. Hay un remedio para el alma enferma de pecado. Ese remedio está en Jesús. ¡Precioso Salvador! Su gracia basta para los más débiles; y los más fuertes deben recibir también su gracia o perecer. 1JT 51.1
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