29/04/2026
El Retorno a las Raíces: La Histórica Visita de la Banda Brígido Santamaría a San Salvador Cuauhtenco
El Carnaval de San Salvador Cuauhtenco siempre ha sido un estallido de color, fe y tradición, pero la edición de este año quedará marcada en la memoria colectiva por un hito sonoro sin precedentes: la primera presentación oficial de la legendaria Banda de Música Brígido Santamaría de Tlayacapan.
Un Encuentro de Tradiciones
Desde las primeras horas de la mañana, el aire de la montaña en Milpa Alta se sentía distinto. No era para menos; recibir a la agrupación de Tlayacapan considerada una de las instituciones musicales más antiguas y prestigiosas de México representaba un puente cultural entre el Estado de Morelos y los pueblos originarios del sur de la Ciudad de México.
El Estruendo del Chinelo
Cuando los primeros acordes de la tuba y el clarinete rasgaron el silencio de la plaza principal, el júbilo fue instantáneo. La banda, con su estilo inconfundible y ese "sabor" que solo dan décadas de herencia familiar, dio vida a los sones que hacen saltar el corazón.
El Ritmo: A diferencia de otras agrupaciones, la Brígido Santamaría trajo consigo la cadencia original del brinco del chinelo, esa que dicta que el baile no es solo movimiento, sino una conexión espiritual con la tierra.
La Identidad: Los rostros de los músicos, serios y concentrados, contrastaban con la explosión de los trajes de terciopelo y las plumas de los danzantes de Cuauhtenco, creando un cuadro plástico digno de una postal de época.
El Impacto en la Comunidad
La visita no fue solo un concierto, fue una validación de la identidad comunitaria. Ver a los maestros de Tlayacapan recorrer las calles empedradas de San Salvador permitió a los locales y visitantes entender que la música de banda es el hilo invisible que une a los pueblos mesoamericanos.
Un Legado que Resuena
Al caer la tarde, con el eco de las trompetas aún vibrando en las faldas del volcán, quedó claro que esta primera visita no será la última. La Banda Brígido Santamaría no solo trajo música; dejó una estela de prestigio y hermandad que eleva el Carnaval de San Salvador Cuauhtenco a un nuevo nivel de esplendor cultural.
La plaza quedó en silencio al final del día, pero en la memoria de cada asistente sigue sonando ese compás rítmico, recordándonos que, cuando la tradición suena, el pueblo entero baila al mismo son.
¡Que viva el carnaval más tradicional de Milpa Alta, el de San Salvador Cuauhtenco!
Brígido Santamaría