08/04/2024
"El Cristo de San Juan de la Cruz"
Es un diseño de Cristo mu**to en la cruz en tinta y papel que hizo fray Juan de la Cruz. La hermana Ana María Gutiérrez, monja del monasterio de la Encarnación de Ávila cuando el Santo fue confesor de esa numerosa comunidad, es la que puede dar las noticias más seguras sobre él. Un día entre 1574 y 1577 estaba fray Juan orando en una tribuna del monasterio que da al templo. Le llega una visión del Señor tal como había quedado en la cruz cuando expiró. Toma una pluma y lo pinta en un papel, en una cuartilla, como lo había visto.
Entrega el escorzo a Ana María «por el bien que a su alma se le podía seguir, y le dijo lo que le había pasado». Años más tarde, esta hermana entrega el original sanjuanista al padre fray Juan de San José, maestro de novicios de los carmelitas calzados en San Andrés de Salamanca. Este llama «estampa» al diseño y cuenta cómo «la tuvo mucho tiempo y la estimaba y tenía por reliquia, ya que, de sólo mirarla, se enternecía y compadecía de Cristo. Pero volviósela a pedir la dicha madre Ana María y se la hubo de dar».
Vuelve Ana María de Salamanca con el precioso tesoro y, cuando está para morir, entrega el original a la monja María Pinel, que lo coloca en un relicario. Cuando María Pinel muere en 1641, el diseño se coloca en otro relicario que dura hasta 1969.
En 1968 se procede a la restauración del dibujo en el Instituto Central de Conservación y Restauración de Obras de Arte, Arqueología y Etnología de Madrid. El diseño se puede visitar en el Museo del Monasterio de la Encarnación de Ávila, donde se conserva en un nuevo relicario, obra de un joyero madrileño en 1969.
Cualquiera de nosotros puede ahora mismo examinar el diseño y describirlo a su modo. Alguien como el maestro de novicios, que lo tuvo tanto tiempo consigo, lo miró y lo remiró y nos daba ya sus impresiones personales. Le llamaba la atención que la obrilla, «con no ser más que pintada con pluma y tinta en bosquejo, movía a quien la miraba a gran compasión y ternura; y se echaba de ver en ella cuán terribles fueron los dolores que Cristo Señor Nuestro pasó en aquel lugar» .Puesto a describir como él lo veía, dice a continuación: «Estaba cargado todo el cuerpo sobre las cabezas de los clavos, desarrimadas las manos de la cruz, como que quería dar consigo en tierra».
Ya los antiguos biógrafos hablan con admiración de ese diseño y van a verlo. Especialmente Jerónimo de San José, alma de artista, quiso examinarlo muy de cerca y con conocimiento del arte y dice que para ello «me hube primero de hacer capaz de lo muy primoroso de aquella arte». Mandó, además, sacar algunas reproducciones «y habemos visto errar y en las copias que han sacado del original teniéndole presente». A él se debe el grabado de Panneels, que inserta en su historia de fray Juan.
Los biógrafos posteriores han seguido ocupándose del pequeño diseño: Bruno, Crisógono, etc. Este último nos transmite las dimensiones exactas del diseño: «El largo de la cruz es de cinco centímetros y siete milímetros; sus brazos tienen cuatro centímetros y siete milímetros, con un grueso en ambos de tres milímetros. El Cristo aparece de lado y más bajo que el observador. De aquí su perspectiva especial, que le hace medir desde los pies al extremo del brazo izquierdo, en línea recta, dos centímetros, mientras al izquierdo hay seis. De la mano derecha del Señor se desprenden cuatro gotas perfectamente visibles. Tiene el cabello tendido sobre la espalda, desnuda y desgarrada; la cintura estrechísima, como vista de lado, y las piernas encogidas por el peso del cuerpo, que no pueden sostener».
El interés por esta pieza minúscula creció enormemente en el siglo XX, interesándose por él críticos y artistas. Es de justicia nombrar aquí al biógrafo carmelita descalzo Bruno de Jesús María, quien presentó su biografía en 1945 y 1950 respectivamente a dos grandes pintores españoles: el muralista José María Sert y Salvador Dalí. Para José María Sert, fray Juan dibuja su Cristo en posición horizontal. Para otros hay datos objetivos que desautorizan esa afirmación y demuestran que lo pintó en posición vertical. El Cristo de San Juan de la Cruz es el nombre que da Salvador Dalí a su famoso cuadro, conservado desde 1962 en la Glasgow Art Gallery. En una nota autógrafa de Dalí reconoce que su comunión espiritual con el padre Bruno y con José María Sert «fue el origen de mi Cristo de san Juan de la Cruz».
P. José Vicente Rodríguez OCD