15/08/2024
La Asunción de María también se conoce como La Dormición. Fue solo un cerrar y abrir de ojos, y María subía a los cielos para ser despertada por su hijo, Jesucristo, Señor de la vida. Por dogma de fe, lo sabemos, lo creemos y lo proclamamos, pues no podía ser de otra forma. Benditos aquellos que la tomen por madre, porque ella los recibirá en el cielo y la verán junto al hijo. Ella es el testimonio vivo de la promesa de Dios.
Una frase del Concilio Vaticano II (LG 68) y que replica el Catecismo de la Iglesia católica (972) nos da una pista: María asunta en cuerpo y alma al cielo «brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo».
Jesús diría “Quiero porque puedo y porque puedo, quiero, ...ven madre, despierta”
¡Feliz día y Solemnidad de La Asunción de María!
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-56):
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor