31/10/2026
SÁBADO - SEMANA ### DEL TIEMPO ORDINARIO
(Flp 1, 18-26 / Sal 41 / Lc 14, 7-11)
¿Estás pasando un momento difícil? ¿Algo te preocupa demasiado hoy? ¿Ya permitiste que el Señor se involucre en ello? Tengamos presentes sus palabras: _“Tomen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.”_ Él nunca nos abandona, necesitamos dejar que se involucre.
Cuando escuchamos en el salmo _“Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío.”_ deberíamos cuestionarnos si las cosas negativas que nos suceden, las interpretamos como abandono divino o como necesidad de Dios. Esa es la diferencia entre quienes conocen a Dios y los que no. Lo que para unos puede ser razón para alejarse, para otros razón para acercarse.
Quien aspira a protagonismos o a primeros puestos terminará olvidándose del valor que tiene en sí mismo, lo que se transformará en un problema de identidad porque aspirará al reconocimiento ajeno más que a su reconocimiento personal. _“Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido…”_
Pidamos a Dios que nos conceda la gracia de reconocer siempre cuál es nuestra dignidad, el valor que nos ha sido dado y buscar dar su lugar a Jesucristo, el lugar que le corresponde solo a él, buscar en todas nuestras acciones y decisiones que él sea glorificado. _“Pues tengo la firme esperanza de que no seré defraudado y, ahora como siempre, estoy plenamente seguro de que, ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí.”_
(P. JLSS)