09/09/2026
MIÉRCOLES - SEMANA XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO
(1Cor 7, 25-31 / Sal 44 / Lc 6, 20-26)
Ayer que celebramos la Natividad de la Santísima Virgen María, recordábamos las palabras de San Pablo: _Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador_, palabras que iluminan muy bien esta semana en la que la palabra nos estará invitando a no mirar tanto lo que nos atemoriza sino mirar a aquel con el que contamos.
Las lecturas de este día nos invitan precisamente a centrar nuestras acciones y decisiones en el seguimiento de Jesús con libertad. Hay que tener claro que libertad no significa ausencia de dificultades, sino aceptación y enfrentamiento de las mismas si esto se necesita para alcanzar nuestra meta. Una persona libre siempre aceptará responsablemente la consecuencia de sus acciones.
Algunos miembros de la comunidad de los corintios tras conocer a Jesús y querer seguirle con mayor libertad, llegaban incluso pensar en dejar sus responsabilidades sociales en busca de una _mayor libertad_, sin embargo aunque para San Pablo era mejor la _virginidad_ que el _matrimonio_ (por todas las responsabilidades extras que trae consigo), les pide perseverar en lo que eso que ya se tiene. Evitando así que esta búsqueda de libertad se convirtiera después en un pretexto para huir de responsabilidades.
Jesús en las bienaventuranzas nos invita a contemplar la recompensa de permanecer fieles en las dificultades, llamándoles _bienaventurados_ porque tendrán su recompensa, y advierte a los indiferentes a las necesidades de los demás. La preocupación debe ponerse en remediar las injusticias y nunca utilizar nuestras necesidades como pretexto para no hacer el bien. Que se nos graben las palabras del Papa Francisco: _es bueno no hacer el mal, pero es malo no hacer el bien_. Padre, líbranos del mal… líbranos de no hacer el bien.
(P. JLSS)