27/05/2026
San Felipe Neri es conocido como “el santo de la alegría”, pues vivió transmitiendo el amor de Dios con humildad, cercanía y una alegría contagiosa que acercaba muchas almas al Señor.
El acontecimiento más impresionante de su vida ocurrió en Pentecostés de 1544. Mientras oraba pidiendo los dones del Espíritu Santo, una bola de fuego descendió sobre su pecho y, al despertar, descubrió que su corazón había crecido de manera sobrenatural. Este signo no le causó dolor, sino que representó el inmenso amor de Dios que llenaba su corazón y que él reflejaba en su trato con los demás.
Años después de su muerte se descubrió que sus costillas estaban arqueadas para dar más espacio a su corazón agrandado, convirtiéndose en símbolo de la gran caridad y alegría con la que vivió. San Felipe Neri nos recuerda que la verdadera santidad siempre va acompañada de alegría.