24/03/2026
Nuestros jóvenes salieron con un propósito claro en el corazón: compartir esperanza. A través de la entrega de libros misioneros, no solo llevaron palabras impresas, sino mensajes de vida, de fe y de amor. Cada libro entregado fue una semilla, cada sonrisa un puente, y cada oración un acto de fe que tocó vidas.
No fue solo una actividad, fue una experiencia espiritual. Verlos orar por las personas, detenerse con sinceridad y mostrar compasión nos recuerda que Dios sigue obrando a través de corazones dispuestos. En cada encuentro, el cielo se acercó un poco más a la tierra.
Seguimos creyendo que cuando se comparte la Palabra con amor, nunca regresa vacía. Hoy sembramos, mañana veremos frutos, porque la obra no es nuestra… es de Dios.
“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la en envie"
Isaías 55:11 🙏✨