01/11/2025
111 AÑOS DE PREDICACIÓN EN LAS CASAS Y DESCENSO DEL ESPÍRITU SANTO EN MÉXICO
Hoy, 1 de noviembre, celebramos 111 años de la IAFCJ, una iglesia que ha marcado generaciones y sigue transformando vidas.
Un movimiento que comenzó con fuego en Azusa no fue un simple acontecimiento. Fue el inicio de una llama divina que cruzó fronteras, generaciones y corazones. Una promesa infalible que encendió el destino de una mujer en un rincón del norte de México, en Villaldama, donde el Espíritu Santo decidió dejar su huella para siempre.
Allí, un pequeño grupo de creyentes, bautizados por ese mismo fuego, se levantó en medio de tiempos difíciles, predicando sin miedo, desafiando guerras, oposición y distancia. No hubo fuerza humana capaz de detener lo que ya estaba sellado en el corazón de Dios.
En 1914, la historia tomó forma. Torreón vio nacer la primera iglesia, y con ella, una obra que pronto comenzó a multiplicarse. Milagros, conversiones y testimonios de fe se extendían como brasas vivas que encendían corazones en todo México. El fuego apostólico ardía en casas, en plazas, en montes y en calles, proclamando con firmeza que Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Hoy recordamos con gratitud a los grandes patriarcas de nuestra amada iglesia, hombres y mujeres que, con profundo amor y sacrificio, caminaron bajo la guía del Espíritu Santo. Fueron ellos quienes levantaron congregaciones en medio de la pobreza, en casas de cartón, en jacales, en patios sencillos… donde bastaba una Biblia abierta y una voz dispuesta para que descendiera el poder de Dios.
De esos inicios humildes nació una iglesia pujante, perseverante, llena de vida. Desde Tijuana, Mexicali y Culiacán hasta Guadalajara, Monterrey, Veracruz y Chiapas, el fuego siguió encendiéndose. Lo que comenzó como una chispa se convirtió en una llama que hoy ilumina naciones enteras.
La Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús ha crecido, ha madurado, ha sido probada y fortalecida. Y aunque han pasado 111 años, seguimos siendo una iglesia con identidad, con principios sólidos, con una doctrina que no cambia, porque el Dios que nos llamó sigue siendo fiel.
La obra no se ha detenido. El Espíritu Santo continúa soplando, llevando el mensaje apostólico a Centroamérica, Sudamérica, Europa y África. Lo que nació del fuego en Villaldama arde hoy en miles de corazones alrededor del mundo.
111 años no son solo una cifra… son una historia escrita con fe, con lágrimas, con alabanzas, con esperanza. Son generaciones que se levantan para seguir proclamando que el nombre de Jesús es salvación.
Hoy damos gracias a Dios por su fidelidad infinita, por el derrámameinto de su Espíritu, y por cada vida que ha sido transformada por este mover apostólico.
Sigamos unidos en oración, amor y servicio, para que la IAFCJ continúe siendo un farol de esperanza y avivamiento por muchos años más.
Hasta aquí nos ayudó Jehová.
111 años de fidelidad. 111 años de fuego. 111 años de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús y de Pentecostés en México! 🕊️