21/09/2026
¿Hasta donde estamos dispuesto para que otros conozcan de JESÚS?
Te invito a leer esta gran historia! 🩵🩵
Una comunidad que vive entre las remotas montañas de Papúa Nueva Guinea celebró un momento histórico: por primera vez recibió el Nuevo Testamento completo traducido al idioma onobasulu, la lengua que sus habitantes han hablado desde niños.
Llegar hasta ellos no fue fácil. Debido al aislamiento de la región, pilotos misioneros tuvieron que transportar las Escrituras en pequeños aviones y aterrizar en pistas improvisadas entre las montañas.
Pero detrás de aquellas cajas de Biblias había más de tres décadas de trabajo, sacrificio y perseverancia. 🙏
Cuando la lingüista Anne Stoppels llegó a la comunidad en 1997, el idioma onobasulu ni siquiera contaba con una forma escrita establecida. Fue necesario estudiar sus sonidos, gramática y vocabulario, desarrollar una manera de escribirlo y posteriormente comenzar la enorme tarea de traducir las Escrituras.
Lo que inicialmente imaginó como unos años de servicio terminó convirtiéndose en gran parte de su vida.
❤️ “Se podría decir que di mi vida por 2.000 personas… creo que valió la pena”, expresó.
Finalmente llegó el día esperado.
Más de 2.000 personas participaron en la celebración. Algunas caminaron entre seis y ocho horas y otras realizaron travesías de varios días por la selva para estar presentes.
🌿📖 Cantando alabanzas, ondeando hojas de palma y vistiendo sus trajes tradicionales, recibieron por primera vez el Nuevo Testamento completo en su propia lengua.
También fueron distribuidas Biblias en audio alimentadas con energía solar para quienes todavía están aprendiendo a leer o viven en lugares sin electricidad.
Después de más de 30 años, una generación pudo finalmente sostener la Palabra de Dios en el idioma de su corazón.
🙏 “Oro para que esta Palabra de Dios cumpla su propósito… y dé fruto para la próxima generación”, declaró Stoppels.
Una historia que recuerda hasta dónde algunos están dispuestos a llegar para que otros puedan conocer las Escrituras.
📖 “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía”. — Isaías 55:11