09/08/2026
🌼🌹🌼☆🌟☆🌼🌹🌼
Proverbios 5. 1 - 2 dice: “Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia.”
Este pasaje es una exhortación paternal que nos invita a prestar atención, no solo con los oídos, sino con el corazón. El autor, probablemente Salomón, habla con ternura y autoridad, recordando que la sabiduría es un legado que se transmite y se debe recibir con humildad y reverencia.
La primera frase, “está atento a mi sabiduría”, nos muestra la importancia de vivir en alerta espiritual. No se trata de oír superficialmente, sino de enfocarse, reflexionar y aplicar la enseñanza en la vida diaria. Dios, a través de su Palabra, nos instruye en sabiduría no solo para conocerla, sino para guardarla y vivir conforme a ella.
El versículo 2 aclara el propósito de esa atención: “para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia.” Es decir, el conocimiento que proviene de Dios debe afectar tanto nuestro interior como nuestra manera de hablar. Los labios aquí simbolizan lo que sale de nosotros: nuestras palabras, decisiones, consejos y respuestas ante la vida. Cuando nuestros labios “conservan la ciencia”, reflejan un corazón lleno de la sabiduría de Dios.
Este capítulo, en su contexto, es una advertencia contra la seducción del pecado, particularmente el de la inmoralidad. Por eso comienza con este llamado a estar atentos a la sabiduría. El enemigo muchas veces busca engañar con palabras dulces, pero su final es amargo y destructivo. Solo con discernimiento espiritual podemos evitar caer en trampas disfrazadas de placer o conveniencia.
Dios nos llama a ser prudentes, a escuchar Su voz por encima del ruido del mundo. Guardar el consejo divino es resguardar el alma, y hablar con ciencia es ser un canal de edificación para otros.
Pidamos al Señor que nos dé un oído atento y un corazón dispuesto, para que nuestra vida esté marcada por la sabiduría, y nuestras palabras sean portadoras de verdad, gracia y luz.
🌼🌹🌼☆🌟☆🌼🌹🌼