15/10/2018
Nuestros primeros padres pecaron, y nosotros, sus hijos, nos hemos corrompido cometiendo alta traición contra nuestro Señor y soberano. Todo lo que el Dios justo nos debe a cualquiera de nosotros sobre la base de nuestro propio derecho, es ira y disgusto. Si nos diera lo que nos corresponde, no podríamos permanecer más dentro del terreno de la oración, ni respirar el aire de la misericordia. La criatura, ante su Creador, debe ahora callar en relación a cualquier demanda sobre Él; no puede exigir nada de Él como un derecho. Si el Señor quiere mostrar misericordia, así será; pero si la retiene, ¿quién podría pedirle que rinda cuentas? "¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío?" es una respuesta adecuada a todas esas preguntas arrogantes; pues por sus pecados el hombre no tiene el derecho de ir a una corte, ni ningún derecho de apelar a la sentencia del Altísimo. "Y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente." Éxodo 33:19
Esta es solo unos renglones del sermón La Elección no Desalienta a Almas que Buscan predicado por Charles Haddon Spurgeon la Mañana del Domingo 7 de Febrero, 1864
Pero independientemente quien lo haiga predicado, es una verdad aplastante e imposible de contradecir, escrita en la Biblia. Muy en especial cuando el hombre trata de contradecir esta gran doctrina de la soberanía de nuestro Dios en la salvación, se encuentra con este mensaje que causa tropiezo al libre albedrio, entonces no queda ni una solo oportunidad para confiar en obra alguna para alcanzar la salvación “solo queda decir Señor ten misericordia de mi” la gloria sea a nuestro Dios y que cada hombre pueda reconocer que no hay obra humana que ayude a alcanzar la salvación. Marco Cantu