16/08/2023
Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos. (Lucas 18:1-8).
Porque los tiempos no siempre son de alegrías, de paz, de disfrute, de celebración, de pasarla bien, hay tiempos de tiempos.
Dios nos invita a estar siempre alerta, persuadidos para cualquier situación.
Porque hay momentos en que nadie quiere pasar y es el tiempo del desierto, del silencio de Dios, de esa desesperante espera de ver aquello que Dios nos prometió y que lo vemos tan lejos de que se haga realidad.
Pero de eso se trata la Fe, la Esperanza y la Confianza:
FE … Es la certeza de lo que se espera, con la convicción que vendrá porque DIOS no es hombre para mentir.
ESPERANZA … Es aquello que aunque no sucede todavía o no suceda nunca, Dios sigue siendo Dios.
CONFIANZA... Es confiar que Dios es nuestro Padre y que nos dará todas las cosas que nos ayuden para bien.
No importa cuánto tiempo tengas esperando una promesa, una bendición o una sanidad, confía porque EL TIEMPO de DIOS es PERFECTO.
Por eso, te invito a que:
• Si te sientes sin ánimo, sin fuerzas. ORA
• Si alguien te dijo algo que te lastimó u ofendió como persona. Perdona y ORA
• Si alguien no te ha respondido como tú esperabas. ORA
• Si piensas que todo está perdido. ORA
• Si han levantado falso testimonio sobre ti, ORA, Dios es tu abogado.
Aunque muchas veces la respuesta a nuestra oración no es la que esperamos, pero Dios sabe de qué tenemos necesidad, nuestro trabajo es obedecer y creer que Él sabe lo que hace y para qué lo hace.
Ora en todo momento y no desmayes.