09/06/2026
una palabra a la PALABRA
Evangelio | reflexión | 09.06.26
𝐔𝐬𝐭𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐬𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚. 𝐔𝐬𝐭𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐥𝐮𝐳 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨. Con esos dos calificativos nos distingue desde el principio. A Ti y a mí nos corresponde el hacerlos una realidad, requiere pues, una sólida determinación para asimilar amablemente el llamado y, asumir la misión. Es como si de buenas a primeras te nombran Rey, pues, sí que será una grata sorpresa, pero después de meditarlo habrá que ponerse la corona y tomar el cetro para gobernar el Reino, no hay tiempo que perder. La capa que te protege es la fe; el cetro que te confiere autoridad de mando es la esperanza y la corona siempre será la caridad, como ilustraría san Pablo a los Corintos, pero la mayor de las tres será la caridad (cf. 1 Cor 13, 13). Ahora entenderemos por que la Palabra de Dios nos dice: "Yo quiero misericordia", en efecto, para ser sal y luz de los hombres tenemos que ser totalmente misericordiosos... (cf. Mt 5, 13-16). «El Señor te bendiga + y proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz» ¡𝐀́𝐧𝐢𝐦𝐨!
Pbro. Jorge A. Villanueva Morales