24/05/2026
“No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa; Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, Y sea loado cuando prospere, Entrará en la generación de sus padres, Y nunca más verá la luz. El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen.”
SALMOS 49:16-20
Este pasaje enseña una verdad fuerte: no debemos temer ni envidiar al hombre que prospera sin Dios, porque su riqueza, gloria y fama son temporales. La muerte revela lo que realmente tenía.
1. “No temas cuando se enriquece alguno…”
El salmista no dice: “no te fijes”, sino “no temas”. A veces la prosperidad del impío intimida: parece que tiene poder, seguridad, influencia y ventaja.
Pero Dios dice:
“No te impacientes a causa de los malignos… porque como hierba serán pronto cortados.”
Salmo 37:1-2
También Asaf luchó con esto:
“Tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.”
Salmo 73:3
Pero luego entendió:
“Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.”
Salmo 73:18
2. “Porque cuando muera no llevará nada”
La riqueza no cruza la tumba. El hombre puede acumular, construir, comprar y presumir, pero al morir todo se queda aquí.
“Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.”
Job 1:21
“Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.”
1 Timoteo 6:7
Jesús dijo lo mismo en la parábola del rico insensato:
“Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”
Lucas 12:20
3. “Ni descenderá tras él su gloria”
Su “gloria” puede ser su reputación, su apellido, sus logros, sus aplausos o su estatus. Pero nada de eso lo acompaña delante de Dios.
“Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.”
1 Pedro 1:24
“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
1 Juan 2:17
4. “Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma…”
Aquí describe al hombre que se autoengaña. Se felicita a sí mismo: “me va bien, soy exitoso, tengo todo”. Y otros también lo alaban porque prospera.
Pero Jesús preguntó:
“¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”
Marcos 8:36
El mundo aplaude la prosperidad visible, pero Dios mira el alma.
“Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”
1 Samuel 16:7
5. “Entrará en la generación de sus padres…”
Esto significa que morirá como todos los que vinieron antes que él. La muerte alcanza al rico y al pobre, al famoso y al desconocido.
“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”
Hebreos 9:27
“Los sabios mueren; igualmente perecen el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas.”
Salmo 49:10
6. “Y nunca más verá la luz”
Esta es una advertencia espiritual. El que vive sin entendimiento, confiando en su honra y no en Dios, termina en oscuridad.
“El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Juan 8:12
“Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz.”
Juan 3:19
7. “El hombre que está en honra y no entiende…”
Esta es la conclusión del pasaje. Tener honra no es malo. Tener recursos no es pecado. El problema es tener honra sin entendimiento; tener éxito, pero no discernir la eternidad; tener riqueza, pero no temor de Dios.
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.”
Proverbios 9:10
“Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”
Lucas 12:21
Enseñanza central
Salmo 49:16-20 nos enseña que la prosperidad sin Dios es frágil, temporal y engañosa. El verdadero peligro no es ser rico; el peligro es vivir como si la riqueza pudiera salvar el alma.
La pregunta no es: “¿Cuánto tengo?”
La pregunta es: “¿Entiendo para qué vivo y delante de quién voy a comparecer?”
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
Mateo 6:33