18/05/2026
Hoy domingo 17 de mayo, la Iglesia Católica celebra la Ascensión del Señor, una fiesta de gran solemnidad para los cristianos, Jesucristo subió al Cielo para sentarse a la derecha del Padre.
Liturgicamente el jueves 14 de mayo, se celebra la Ascensión del Señor, 40 días después del Domingo de Resurrección, pero al ser una fiesta vinculada a la Pascua, su fecha es móvil y la celebramos hoy Domingo 17 de mayo, ya que en muchos países (incluyendo gran parte de España y América Latina) la celebra este día para facilitar la asistencia de los fieles.
El último de los ministerios de la vida de Jesucristo entre los hombres fue su Ascensión al Cielo. Al contemplar la Ascensión de su Señor a la gloria del Padre, los discípulos quedaron asombrados, porque no entendían las Escrituras antes del don del Espíritu. Jesús sube al cielo con su cuerpo glorificado. Deja a sus apóstoles una misión muy clara y comprometedora: Id y haced discípulos a todos los pueblos. Se trata de ir hasta los confines de la tierra para que resuene el pregón de Dios, anunciar sin descanso cuál es la altura, la anchura y la profundidad del amor de Dios, que se ha manifestado en Cristo Jesús. El apóstol será el hombre del "amor más grande". El hombre consciente de que el Señor, que hoy asciende entre aclamaciones, volverá. ¡Volverá sin falta y lleno de Gloria! Este día nos debe servir para examinar nuestro peregrinar en la vida, considerar que el Señor volverá para tomarnos consigo. Jesús resucitado es una gran esperanza para los apóstoles ya que después de su pasión, se encontraban desconcertados y atemorizados. Tenían temor de la actitud que tomarían los judíos en relación con ellos. No querían considerar su responsabilidad ante la misión que Cristo les había asignado. Pero todo empieza a cambiar cuando Cristo resucitado se hace presente entre los suyos y los confirma en su misión de testigos de la buena nueva del Evangelio. A los discípulos de Emaús se les enardece el corazón y retornan presurosos sus pasos para ser confirmados por los apóstoles y para proclamar la resurrección del Señor. Pedro se lanza al agua impaciente por que ha visto al Señor resucitado que lo espera en la orilla. María corre a anunciar a los apóstoles que el Señor ha resucitado. El Señor los lleva a la montaña, al lugar donde el solía rezar y retirarse para estar a solas. Allí desaparece de su vista tras la nube; se trataba de una pérdida para ellos ya que habían terminado las apariciones del Resucitado, pero ellos empiezan a comprender que aquella ascensión era también una ganancia y ¡de que precio! Cristo va a los cielos para sentarse en su cuerpo glorificado a la derecha del Padre y para prepararles un lugar como lo había prometido en el Evangelio de San Juan. El Maestro, hijo de María e Hijo de Dios, ha triunfado al mal, al pecado, a la muerte y a la infamia del diablo. Debemos rezar junto a María, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, como los apóstoles, para esperar la venida del Espíritu Santo. Debemos consagrar a Dios por manos de María todas nuestras actividades, nuestras p***s, tristezas, alegrías y conquistas, ya que nunca jamás se ha escuchado que alguien acuda a ella sin ser atendido. Nosotros debemos "predicar" salir en busca de los hombres para anunciar la Buena nueva así como Jesús se los pidió a los apóstoles.