25/08/2026
25 de Agosto Devocional/ Ps. José Mediero.
Dios desea que seamos prosperados.
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
3 Juan 2 (RV1960)
Cambiador del Mundo: Juan el discípulo amado, nos expresa en esta escritura que el corazón de Dios es que todos los que somos sus hijos por medio de la fe en Jesús, seamos prosperados en todas las cosas, y que tengamos salud, así como también prospera nuestra alma.
El mensaje que está dando Juan, no es necesariamente enfocarnos a una prosperidad económica, sino que busquemos prosperar nuestra relación con Dios, lo cual debe ser nuestra prioridad.
Porque como dice la escritura: el que ponga en primer lugar el reino de Dios y su justicia, todas las demás necesidades serán provistas por añadidura, esto es por nuestra fe en Dios y por su gracia que Él siempre derrama en aquellos que creen en su nombre (Mateo 6:33).
Ahora bien: ¿de qué serviría si nosotros ganamos todo el oro del mundo y perdemos nuestra alma en un castigo eterno? (Marcos 8:36, Mateo 16:26).
En estos versículos tanto Mateo como Marcos hacen énfasis en las palabras que Cristo mismo les habló a sus doce discípulos, y era precisamente que viniéramos a Él, nos negáramos a nosotros mismos, tomáramos nuestra cruz y le siguiéramos. Porque todo el que quiera salvar su vida la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de seguir y servir a Cristo la hallará (Mateo 16:24-25).
Esta es la verdadera prosperidad dar por basura las riquezas terrenales, y poner como prioridad las riquezas eternas, que solo podrán disfrutar aquellos que decidan en esta vida temporal, trabajar para el reino de Dios ganando almas para Cristo (Mateo 6:19-20).
Dios permita que en nuestro corazón siempre haya el deseo de buscar estar cada día más cerca del Señor, creciendo y prosperando en nuestra vida espiritual, para poder ser de bendición a nuestro prójimo y agradar a Dios.
*Que la gracia de Dios nos otorgue que Cristo sea nuestra esperanza de gloria, santidad, gratitud, consagración y victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.
*Consagración.