23/08/2026
En aquel tiempo, Jesús preguntó a sus discípulos:
"¿Ustedes quién dicen que soy yo?”.
Pedro contestó: "Tú eres el Mesías el Hijo del Dios vivo”.
Entonces, Jesús les ordenó que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Mateo 16, 15-16.20
El Pobre de Nazaret rehuía tenazmente cualquiera popularidad, escondiendo celosamente en el anonimato el resplandor de su divinidad.
Con qué obsesión, cuántas veces ordenó Jesús a los discípulos: "no se lo digan a nadie".
Jesús afirmaba solemnemente que
" hay que negarse a sí mismo".
Al humilde le encanta vivir retirado en la región del silencio y el anonimato.
… Día y noche se dedica a cavar sucesivas profundidades en el vacío de sí mismo, y por eso duerme en el lecho de la serenidad.
He aquí el quehacer fundamental del cristiano: vivir mirando el pozo infinito de Jesús, hecho de silencio, vacío, humildad y anonadamiento, y suplicar ardientemente y pedir su disposición interior: dame tu corazón pobre y humilde.
Si vas retirando el aceite, la llama acabará por apagarse y habrás ganado la batalla de la libertad.
No es el ma****lo el que deja perfectas las piedras ásperas, sino el agua con su danza y su canción.
Extractado del L. Transfiguración
P. Ignacio Larrañaga
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