26/08/2026
"Limpieza y perfeccionamiento". Por Ps. José Manuel Navarrete Blanco. Con base en 2 Corintios 7:1 "
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios".
El Apóstol Pablo nos pide primero 2 cosas, hacer a la luz de las promesas de Dios una limpieza, pero No solo de carne, también de espíritu. Hay una limpieza que únicamente Dios puede hacer en nuestras vidas. Pero también hay una limpieza que Dios quiere hacer en colaboración con nosotros. Pablo está enseñando que hay un mandato a buscar la santificación debido a sus promesas. Hay también una promesa que si nos alejamos de la influencia de este mundo, Él promete una relación más cercana con nosotros. Es un enfoque a vivir en santidad la cual producirá una comunión más estrecha con el Señor. Pablo dice "Limpiemonos". Todo creyente debe limpiarse de lo que nos aleja de Dios y sabe cómo hacerlo. 1 Juan 1:9 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad". Hay un aspecto principal de la limpieza que viene a nosotros cuando confiamos en Jesús y en Su obra por nuestra parte. Esta obra de limpieza es en realidad la obra de Dios en nosotros y no nuestra obra. Pero cabe señalar que esto que Pablo demanda, es porque No es algo que solo Dios ha hecho en nuestras vidas, No es algo que hace por nosotros mientras nos sentamos pasivamente. Esta es una auto limpieza para intimidad con Dios, la cual va más allá de una limpieza general del pecado.
El Apóstol Pablo escribió en contexto sobre la necesidad de separarse de la influencia del mundo, para que podamos vivir en comunión con Dios. Porque vivimos como si Cristo No hubiera venido a humillarse por nosotros. Como si Cristo No hubiera tomado nuestro lugar. Como si Cristo No hubiese sido herido por por nuestras transgresiones y molido por nuestros pecados. Como si No merecieramos el in****no, ni necesitaramos ser salvados por Él del in****no. Todos los cristianos fuimos llamados a conformarnos a Cristo. Y para eso se requiere una entrega total en el poder del Espíritu, se requiere que nos purifiquemos, que nos sumerjamos más en la palabra, se requiere obediencia total. Entonces nuestro corazón se llenará del Espíritu Santo y será Él quien tome el control de nuestra vida y conforme nuestra vida a la de Cristo. Entonces el mundo y la iglesia verán a Cristo en nuestra manera de pensar, verán a Cristo en nuestra manera de educar, en nuestra manera de tomar decisiones, nuestra manera de reaccionar, etc... Esa es la finalidad, reflejar a Cristo viviendo santa y piadosamente. Siendo ahora la segunda cosa que nos pide el Apóstol Pablo, un perfeccionamiento. Ósea siendo maduros en la fe.
Daniel es un ejemplo de esto, él tenía Temor de Dios. Pues Daniel fue apartado para Dios así como nosotros lo hemos sido. "La escritura dice que Daniel propuso su corazón a No contaminarse. Y pidió de favor a sus opresores, que No se le obligará a ciertas acciones". "Dios obró y honró esas peticiones". Daniel anduvo en santidad, vivía piadosamente, era totalmente diferente a los del mundo. Y aunque hubo oposición, hubo contrariedades, se mantuvo firme y fiel. Llevó una vida santa y perfecta (Madura). Ese es nuestro andar, ese es el enfoque que debemos tener día a día los verdaderos cristianos. Esforcemonos en llevarlo a cabo. No es suficiente el que solo nos limpiemos de toda contaminación. La vida Cristiana No solamente se trata de deshacerse del mal, sino el hacer y ser continuamente el bien. Lo que es grato a Dios. Bendecido día.