30/09/2015
EL LLAMADO
Dios nos conoce mucho antes de nacer, y Jeremías no fue la excepción. Claramente en el libro de Jeremías (el profeta) vemos que él fue un hombre íntegro. No por sus propias fuerzas o nivel socioeconómico, sino porque Dios estuvo en todo momento con él.
Dios llama a todo tipo de personas (pescadores, pastores de ovejas, sacerdotes, etc.) a servirle.
Jeremías fue educado para el servicio santo desde pequeño. Cuando le llego el llamado, abrumado externó su sentimiento de indignidad “¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no se hablar, porque soy niño” Jeremías 1:5-6
¿Cuál era la labor de Jeremías como profeta? Él fue llamado al servicio, fue protector de la Ley de Dios y se mantuvo fiel. El propósito en estos tiempos es el mismo, llevad la palabra y compartirla, dejad que nuestra voz y labios sean usados por nuestro padre, y nuestra vida sea un ejemplo.
“…Oíd las palabras de este pacto y ponedlas por obra” Jeremías 11:6
Denunciar las rebeliones, sus malos caminos llenos de pecado e inmundicia es lo que Jeremías enfrentaba. Dirigentes pervertidos, que edificaban con injusticia, que enseñaban por precio y dinero y decían “No esta Jehová entre Nosotros” Miqueas 3: 11
Él era muy Joven, hizo ver cuál era su incapacidad al hablar y pudo haber rechazado el llamado al conocer el estado espiritual de los líderes de ese tiempo, asustado por la encomienda el reconoció que Jehová le diría que hacer y decir. Fue usado por Dios para llevar palabra a sacerdotes infieles, hostiles, indignos de responsabilidades que se les había confiado. El no tuvo duda de a quien servía y cuál era su propósito.
Mostrarle el camino a quien se apartó del camino de Dios y se ha acostumbrado a deleitarse en sus caminos no es fácil, y más aún cuando son gente que posee estudios y puestos jerárquicos, esa gente se acostumbra al mal rápidamente.
Hablarles a estas personas involucra una gran responsabilidad, decir la verdad tiene sus consecuencias, el pecador se enceguece y es capaz de cometer atrocidades para mantenerse en la comodidad de sus actos.
El trabajo de jeremías era hablar cara a cara, frente a frente, exponiendo únicamente la palabra de Dios, el no buscaba solucionar conflictos, ser el profeta más popular, carismático, o dejar un legado para su familia colocándolos en puestos seguros.
Como en nuestros tiempos, sus obras fueron puestas en juicio por las normas humanas, pocos prestaban oído al mensaje que el traía de parte de Dios.
Su vida, nos muestra que seguir a Dios, trae sufrimiento, dolor, rechazo y para muchos encarcelamiento. Dificultades que pocos están dispuestos a enfrentar tomados de la mano de nuestro Dios, Jeremías solo quería hacer lo correcto, encaminar al perdido a los pies de Dios.
Jeremías enseño a la gente que en Dios está la solución a todos los problemas, él no hablaba de sí mismo, si no solo de Dios. El transmitía la palabra de Dios al pueblo y a sus dirigentes.
“Si el pueblo de Dios se aparta del pecado, Él es fiel para perdonarlo y restaurarlo”.
La palabra de Dios a través del profeta Jeremías no solo fue para su tiempo, claramente la historia se repite entre los dirigentes y miembros hoy en día.
Jeremías tenía plena seguridad en la promesa de Dios “Yo contigo estoy”, “él fue testigo por la verdad y la justicia en un tiempo de apostasía sin igual, representando en su carácter el culto del único y verdadero Dios”
¿Tenemos la misma seguridad en la promesa de Dios?
Buen día.