"Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. La catequesis ha sido siempre considerada por la Iglesia como una de sus tareas primordiales, ya que Cristo resucitado, antes de volver al Padre, dio a los Apóstoles esta última consigna: hacer discípulos a todas las gentes, e
nseñándoles a observar todo lo que Él había mandado. Se llama catequesis al conjunto de esfuerzos realizados por la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios, a fin de que, mediante la fe, ellos tengan la vida en su nombre, para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo. Globalmente, se puede considerar la catequesis en cuanto educación de la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático, con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana. Juan Pablo II, Catechesi tradendae (1)(18)
La evaluación en la Formación Católica es más compleja que la de otras asignaturas, ya que debemos evaluar no únicamente conocimientos, sino también actitudes. Esto es importante ya que debemos lograr que la razón, iluminada por la fe, guíe toda la vida del alumno y le lleve a traducir su fe en obras y en un compromiso apostólico serio. Esto se expresa concretamente en dos tipos de objetivos específicos:
Objetivos doctrinales:
Se refieren a los conocimientos que los alumnos deben aprender. Objetivos morales:
Se refieren a los sentimientos, valores, emociones y actitudes que los alumnos deben ir adquiriendo.