11/01/2020
Wise words from Daniel Llamas to start the new year:
Dentro de unas horas se cerrará un ciclo más en la vida de todos nosotros, quienes aún tenemos la bendición de tener vida. Tal ciclo fue conocido como “2019”, y aunque pueda sonar exagerado, hay quienes no contarán con la dicha de agradecer el llegar al fin de este año y dar la bienvenida al que está por venir.
Ayer estaba en una casa funeraria, y mientras acompañaba a la familia, me hacía las siguientes preguntas que comparto con ustedes; ¿Qué trajo este ciclo que hace 365 días comenzó?, ¿Qué me deja?, ¿Qué aportaciones dejó en mi vida?
Sin duda es un buen tiempo para reflexionar, aprender y agradecer por todo lo sucedido durante este ciclo que hoy termina.
Dentro de unas horas estaremos dando la bienvenida a otro ciclo más en la vida, y mi deseo es que este 2020 sea un año de mucho aprendizaje, paz, crecimiento en cada área, avances, metas cumplidas, pero sobre todo un año lleno de la presencia insustituible de nuestro Dios.
Muchas veces atribuimos lo sucedido al tiempo, expresiones como; “Haber que nos trae este año”, o “El año anterior fue un año malo”, son frases que dominan nuestras pláticas en estas fechas, y aunque bien es cierto que la vida trae consigo circunstancias, también es cierto que nosotros somos protagonistas de muchas de ellas, por lo que está en nosotros hacer de este año uno distinto, ¡diferente, mejor!
No veamos este año que está por comenzar como un “combo” o “paquete” que trae consigo situaciones “pre” - fabricadas o establecidas, mejor veámosle como un paquete de 365 oportunidades para realizar lo mejor en ellos, para buscar en cada uno de esos días la voluntad de Dios, pues si nos esforzamos por hacer así, podremos estar seguros que todo lo demás; metas, propósitos, objetivos, sueños y anhelos, encontrarán su realización en nuestra vida bajo el amor y la fidelidad de Dios.
Un fuerte abrazo para todos aquellos que formaron parte de mi vida en este 2019, y si en algo no fui lo que esperaban, me comprometo con Dios en buscar Su voluntad agradable y perfecta, No para agradar al hombre, sino para agradar al que lo ha dado TODO por mi.
Comparto estos dos pasajes con mucho cariño;
“Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría” (Ecl. 7:10).
“Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación.
2Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
4Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.
5Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana.
6En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.
7Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados.
8Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro.
9Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.
10Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.
11¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?
12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:1-12).