Templo Expiatorio de la Consolación Monjas

Templo Expiatorio de la Consolación Monjas Como Iglesia Particular, aquí servimos con la Espiritualidad de la Cruz y Vivencia de la Consolación

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZViernes 22 de mayo 2026Esta afirmación, recogida por el Catecismo de la Iglesia Católica, refl...
22/05/2026

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ

Viernes 22 de mayo 2026

Esta afirmación, recogida por el Catecismo de la Iglesia Católica, refleja una postura ética y humanista sobre los conflictos internacionales.

En lugar de generar seguridad, la acumulación masiva de armamento suele desencadenar las siguientes consecuencias:
+Escalada de tensión: Lejos de disuadir los conflictos, el aumento de armas suele intimidar a las naciones vecinas, fomentando respuestas simétricas que aumentan la desconfianza mutua.
+Desviación de recursos: Los presupuestos millonarios destinados a la industria militar impiden financiar el desarrollo social, la erradicación de la pobreza y la ayuda humanitaria Catecismo de la Iglesia Católica.
+Mayor riesgo de conflagración: Como señalan expertos en seguridad humana, el exceso y proliferación de armamento multiplica las razones para el enfrentamiento y eleva la probabilidad de accidentes o escaladas bélicas Impactos de la carrera armamentista en ....

En la política internacional, este fenómeno se conoce como el dilema de la seguridad, donde las medidas tomadas por un país para aumentar su propia seguridad hacen que los demás se sientan más vulnerables, incentivándolos a armarse a su vez.

De estos tres factores hay dos (la anarquía y la acumulación de poder) que en mayor o menor grado son permanentes en las relaciones internacionales; lo cual convierte la ausencia de intenciones amenazantes en el elemento clave para determinar la existencia de un genuino dilema de seguridad.

Como acabamos de ver, en el dilema de seguridad convergen tres factores: anarquía internacional, ausencia de intenciones hostiles y acumulación de capacidades militares. Como consecuencia, las respuestas al dilema de seguridad requieren:

-Moderación de los efectos de la anarquía
-Medidas que fomenten la transparencia y la confianza mutua
-Limitación de las capacidades militares.

La anarquía es una condición estructural de las relaciones internacionales.

No obstante, la existencia de regímenes y comunidades de seguridad contribuye a atemperar sus efectos y, por tanto, a evitar o reducir el dilema de seguridad.

Veamos ambos conceptos:

Régimen de seguridad
Según Robert Jervis (1982: 357), el régimen de seguridad consta de principios, reglas y normas que moderan la conducta de los Estados al confiar que el resto de miembros actuará de forma similar.

Pero no se trata sólo de normas y expectativas que favorecen la cooperación, sino también de un proceso de cooperación a largo plazo.

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21/05/2026

Santos Cristobal de Magallanes y Compañía.
Jueves VII del Tiempo de Pascua.
Tiempo de Pascua.
Desde el Templo Expiatorio Nuestra Señora de la Consolación "Monjas", en Mérida, Yucatán.

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ Jueves 21 de mayo 2026«Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos». ...
21/05/2026

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ

Jueves 21 de mayo 2026

«Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos».
Este versículo subraya la importancia de esforzarse por mantener relaciones pacíficas con los demás, en la medida de lo posible. No guarden rencor.

Es un mensaje maravilloso y un gran recordatorio.

En definitiva, cultivar la empatía y la buena voluntad en el día a día es el mejor camino.

Eso significa ser el primero en disculparse , el primero en perdonar, el primero en hacer las paces, incluso si no te toca. Porque el cristiano más fuerte es el que elige la paz primero.

La Biblia dice que: Tengan un mismo sentir los unos por los otros, no siendo altivos sino acomodándose a los humildes.
Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos los hombres. (Rom. 12:16, 18).

¿Qué significa "si es posible, en la medida en que dependa de ti, vive en paz con todos"?

Eso significa ser el primero en disculparse , el primero en perdonar, el primero en hacer las paces, incluso si no te toca.
Porque el cristiano más fuerte es el que elige la paz primero.

Vivir en paz con todos no siempre es posible (al fin y al cabo, Pablo dice «si»). Pero nuestra responsabilidad como creyentes en Jesús es permitir que su sabiduría guíe nuestra vida (Santiago 3:17-18) para que nos relacionemos con quienes nos rodean como pacificadores.

« No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias . Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús».
La Sagrada Escritura nos dice repetidamente que podemos tener la misma paz de Dios.

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20/05/2026

Memoria de San Bernardino de Siena.
Miércoles VII del Tiempo de Pascua.
Tiempo de Pascua.
Desde el Templo Expiatorio Nuestra Señora de la Consolación "Monjas", en Mérida, Yucatán.

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZMiércoles 20 de mayo 2026Esta afirmación refleja una postura ética, filosófica y religiosa pro...
20/05/2026

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ

Miércoles 20 de mayo 2026

Esta afirmación refleja una postura ética, filosófica y religiosa profunda que ha sido debatida a lo largo de la historia.

Desde una perspectiva humanista y pacifista, se argumenta que toda guerra destruye el valor supremo de la vida humana, vulnera los derechos fundamentales y genera un sufrimiento irreparable. Posturas religiosas, como la mantenida históricamente por la Iglesia Católica y otras confesiones, han enfatizado que la guerra es una "derrota para la humanidad" y un fracaso de la razón y la diplomacia, abogando siempre por la paz.
Sin embargo, a lo largo de los siglos también se ha debatido sobre la ética de la autodefensa.

La doctrina de la Guerra Justa, desarrollada por pensadores como san Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino, establece que bajo condiciones muy estrictas y extremas (como frenar una agresión injusta evidente o proteger a inocentes), el uso de la fuerza podría considerarse un mal menor necesario para evitar un daño mayor.

El equilibrio entre estos principios —la condena absoluta a la violencia frente a la necesidad de proteger a los vulnerables— sigue siendo uno de los dilemas morales más complejos de nuestra sociedad.

Guerra y Paz
Por qué necesitamos a Dios para poder lograr una paz duradera y fundamental?. Por qué debe ser la Iglesia constructora de la paz y cómo puede contribuir a la reducción de los conflictos?. Por qué un pacifismo radical no soluciona los conflictos? y cuándo puede recurrirse a la guerra como el último medio posible?.

¿Cómo se producen la guerra y la violencia?

Muchas guerras se producen por el odio permanente entre pueblos, por ideologías o por la avidez de determinadas personas o grupos de hacerse con el poder y la riqueza.
La guerra y la violencia, sin embargo, son un medio al que recurren las personas también por desesperación, por ejemplo, cuando no tienen voz en la política, cuando sufren hambre, pobreza, opresión u otras injusticias.
En los lugares donde unos pocos ricos viven a costa de muchos pobres, esta desigualdad provoca a menudo brotes de violencia.

La lucha por la paz no puede nunca reducirse solamente al desarme y a la represión violenta de los conflictos.
La causa de la violencia es a menudo la mentira y casi siempre la injusticia.

Las estructuras injustas llevan constantemente a la explotación y al sufrimiento.
La falta de participación y el recorte de la libertad se manifiestan en una oposición violenta.
Por eso solo puede evitarse la guerra de forma permanente donde surgen sociedades libres, en las que dominan las relaciones justas y todas las personas tienen una perspectiva de desarrollo.
También la ayuda útil al desarrollo evita la guerra.

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19/05/2026

Martes VII del Tiempo de Pascua.
Tiempo de Pascua.
Desde el Templo Expiatorio Nuestra Señora de la Consolación "Monjas", en Mérida, Yucatán.

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZMartes 19 de mayo 2026Sí, existe una obligación moral y legal absoluta de desobedecer órdenes ...
19/05/2026

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ

Martes 19 de mayo 2026

Sí, existe una obligación moral y legal absoluta de desobedecer órdenes que ordenan genocidios.

El derecho internacional prohíbe la "obediencia debida" para crímenes de lesa humanidad, y tanto la ética filosófica como diversas instituciones establecen el deber ineludible de negarse a participar en atrocidades.

-Consenso Ético y Jurídico
Derecho Internacional: La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de las Naciones Unidas establece que tanto gobernantes como funcionarios o particulares son castigables por genocidio, invalidando cualquier argumento de inmunidad por cargo oficial.

-Ética y Filosofía: Desde la ética kantiana, el individuo es un fin en sí mismo y no un instrumento.
El principio de desobediencia civil ante leyes injustas, impulsado históricamente por figuras como Henry David Thoreau y Martin Luther King Jr., sostiene que los valores de justicia y dignidad humana están por encima de cualquier mandato de autoridad.

+Doctrina Militar: Los manuales modernos y códigos de ética profesional establecen que los combatientes y funcionarios no solo tienen el derecho, sino el deber de desobedecer órdenes que sean manifiestamente ilegales o inmorales.

+Principios Fundamentales
-Responsabilidad Individual: Cumplir una orden de cometer atrocidades no exime de culpa al ejecutor.
El individuo sigue siendo un agente moral responsable de sus actos.
-Límites de la Autoridad: Los ordenamientos jurídicos y democráticos entienden que la autoridad civil o militar pierde su legitimidad cuando atenta contra el derecho fundamental a la vida y la existencia de grupos humanos.

La Desobediencia Civil es hoy un modo de intervención necesario para luchar » contra la inercia de las instituciones, la ceguera del poder político», la desregularización de la economía o las prácticas militares, policiales y judiciales abusivas.

Presentamos aquí la traducción de dos capítulos de El Imperativo de Desobediencia, de Muller, donde plantea la obligación ciudadana de «poner a prueba la legitimidad de la ley para, si es necesario, romper con su marco tranquilizador». La Desobediencia Civil puede y debe contribuir a la respiración de nuestras asfixiadas democracias.

Hoy nadie plantea seriamente que la “democracia” no sea el proyecto político que mejor se corresponde con la idea de una sociedad de justicia y libertad. Pero ¿Qué es la “democracia”? El concepto mismo se encuentra envuelto en una ambigüedad fundamental. Según su origen etimológico (demos: pueblo; cratos: poder) la palabra democracia puede comprenderse como “el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo”. Pero la palabra democracia significa, sobre todo, un gobierno que respeta las libertades y los derechos del ser humano, de cada persona y de todas las personas. Estos dos significados no son contradictorios en sí mismos, pero puede llegar a serlo. Para lograr la democracia, el pueblo debe llevar dentro de sí la exigencia ética que fundamenta el ideal democrático. La democracia es una apuesta por la sabiduría del pueblo. Sin embargo, esto último no siempre lo vemos en el acontecer político. El pueblo puede llegar a ser una multitud, y la pasión se apodera más fácilmente de una multitud que la razón. La democracia es, pues, siempre relativa, incompleta, inacabada, nunca conseguida del todo, siempre a conquistar.

La democracia pretende fundamentar su legitimidad sobre la ley del número. Pero esto puede no corresponder con el derecho. La ley de la mayoría – puesto que cada vez que se dice “el pueblo” hay que entender “la mayoría del pueblo”- no garantiza el respeto a la exigencia ética que fundamenta la democracia. La dictadura del número puede ser más implacable que la tiranía de uno solo. La mayoría es una noción puramente cuantitativa, no tanto cualitativa. Que una opinión sea mayoritaria no implica de ninguna manera que sea legítima y obligue a los ciudadanos a la obediencia. ¿Qué ocurre cuando la voluntad de un gran número, es decir, “la voluntad del pueblo”, se acomoda a la injusticia? Para el ciudadano responsable no puede haber duda: la exigencia ética debe primar sobre la voluntad de la mayoría, el derecho debe prevalecer sobre el número. En verdadera democracia, el respeto al derecho es más obligatorio que el respeto al sufragio universal.

La ciudadanía no debería estar basada en la disciplina colectiva de todos, sino en la responsabilidad y, por tanto, en la autonomía personal de cada uno. Ya he dicho otras veces, y la historia nos lo confirma, que la democracia, con mucha frecuencia, está más amenazada por la obediencia ciega de los ciudadanos que por su desobediencia. En realidad, la obediencia pasiva de los ciudadanos constituye la fuerza de los regímenes arbitrarios y totalitarios. En nombre de su conciencia, cada persona puede y debe oponerse a la ley de la mayoría cuando esta genere una injusticia específica. La democracia debe respetar no sólo la libertad de opinión y la libertad de expresión, sino también la libertad de conciencia. El libre asentimiento a la ley, que fundamenta el pacto democrático, implica el derecho a la disensión. El ciudadano sólo es libre para obedecer si es libre para desobedecer. Existe, pues, un civismo de disensión, una disidencia cívica, una desobediencia civil que, en nombre del ideal democrático, rechaza someterse a la ley de la mayoría. La desobediencia civil se presenta como algo necesario para la respiración de la democracia. Lejos de debilitar a la democracia, la protege y la refuerza. “Hacen falta muchos indisciplinados para hacer un pueblo libre”, decía Bernanos. (Georges Bernanos. Les enfants humiliés. Paris. Gallimard. 1949, p.77.)

Toda vida en sociedad implica la existencia de leyes. Si queremos jugar juntos, es preciso que elaboremos las reglas del juego. Y el juego sólo es posible si cada uno las respeta. Por tanto, no tendría sentido, en nombre de un ideal de no-violencia absoluta, concebir una sociedad donde la justicia y el orden pudieran estar aseguradas por la libre decisión de cada uno, sin que sea necesario recurrir a prohibiciones, obligaciones o exigencias impuestas por la ley. Esta última cumple una función social que no se puede negar: la de obligar a los ciudadanos a un comportamiento razonable, de modo que no pueda darse rienda suelta ni a la arbitrariedad ni a la violencia.
No sería justo, pues, considerar las obligaciones impuestas por la ley sólo como obstáculos a la libertad: son, en primer lugar, las garantías para ella.
Al prohibir apropiarse del bien de otros, la ley garantiza la seguridad de mi propio bien.
Las leyes justas son el fundamento mismo del Estado de derecho.
Una sociedad sin leyes puede significar tanto el reino del caos como el reino del terror.
Una sociedad sin leyes permite el libre desarrollo de la criminalidad y la organización de redes mafiosas.
Mientras que la ley cumpla su función al servicio de la justicia, merece el respeto y la obediencia de los ciudadanos.

Es natural que en democracia el poder político goce de una presunción de legitimidad; pero esto no es indiscutible, es decir, que es posible aportar evidencias en contra. Cuando la ley respalda o genera ella misma la injusticia, merece la desobediencia de los ciudadanos.
La legalidad de las disposiciones prescritas por el Estado no es suficiente para fundamentar su legitimidad. La obediencia a la ley no exime al ciudadano de su responsabilidad.
La democracia exige ciudadanos responsables y no individuos disciplinados.

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18/05/2026

Lunes VII del Tiempo de Pascua.
Tiempo de Pascua.
Desde el Templo Expiatorio Nuestra Señora de la Consolación "Monjas", en Mérida, Yucatán.

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZLunes 18 de mayo 2026Existe una distinción importante: Según la Comisión Nacional de los Derec...
18/05/2026

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ

Lunes 18 de mayo 2026

Existe una distinción importante:

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)
La violación a los derechos humanos: Es un acto cometido por el Estado (o por particulares con su complicidad o tolerancia) que vulnera las garantías fundamentales de las personas.
Delito / Crimen: Es una acción penada por la ley.

Todo delito o crimen conlleva responsabilidad individual, sea cometido por un servidor público o por un ciudadano común.

¿Cuándo se convierten en crímenes?
Cuando las violaciones a los derechos humanos son generalizadas, sistemáticas y dirigidas contra la población civil (como asesinatos, tortura, o desaparición forzada), escalan a la categoría de crímenes internacionales o crímenes de lesa humanidad.

Estos crímenes son imprescriptibles y de persecución internacional.

Para profundizar en las diferencias de responsabilidad jurídica, consulta el documento de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos o revisa las directrices de Amnistía Internacional sobre justicia internacional.

¿ QUÉ ES UN DELITO ?
Es el acto u omisión cometido por
individuos o grupos sancionado por las
leyes penales; por ejemplo, robo, secuestro,
homicidio o fraude, entre otros; pueden
resultar en multa, prisión o sanción.
Es todo acto u omisión que vulnere los
derechos humanos reconocidos en la
Constitución o en los tratados internacionales
(bloque de constitucionalidad); como
tortura, desaparición forzada o detención
arbitraria. Normalmente es cometida por
el Estado o sus agentes (policías, militares,
autoridades).
Los delitos no son necesariamente
violaciones de derechos humanos, pero
toda violación de derechos humanos puede
ser un delito, sobre todo si se trata de actos
graves como la tortura o la ejecución
arbitraria.

¿QUIÉN COMETE UN DELITO
Y QUIÉN UNA VIOLACIÓN
DE DERECHOS HUMANOS?
• Delito: Lo cometen personas comunes o
grupos y son juzgados por jueces.
Este
tipo de acto conlleva responsabilidad
individual.
• Violación de derechos humanos: La
cometen agentes del Estado en el
ejercicio de sus funciones, servidores
públicos o con su complicidad; un
particular que ejerza funciones públicas
también puede cometerla. Actos de este
tipo conllevan responsabilidad estatal,
además de la individual.

¿QUIÉN INVESTIGA UN DELITO
Y QUIÉN UNA VIOLACIÓN DE
DERECHOS HUMANOS?
• Delitos: Las fiscalías, tanto la Fiscalía
General de la República (FGR) como las
fiscalías locales, son las encargadas de
investigar los delitos por medio del
Ministerio Público y las policías de
investigación, que actúan bajo su
supervisión. Su objetivo es investigar,
esclarecer los hechos y garantizar una
procuración de justicia efectiva, apegada a derecho, que contribuya a combatir la
inseguridad.
Además, buscan prevenir el
delito, fortalecer el Estado de derecho y
asegurar que los responsables no queden
impunes.
También tienen el deber de
proteger los derechos de las víctimas,
garantizando verdad, reparación integral
y no repetición.
Si tras la investigación
el Ministerio Público encuentra
suficientes elementos, solicitará a la
persona juzgadora la valoración del caso para sancionar al posible responsable.
La investigación comienza con una
denuncia.
• Violaciones de derechos humanos: Las
investigan las comisiones estatales de
derechos humanos y la Comisión Nacional
de los Derechos Humanos (CNDH), cuya
misión es defender, promover, estudiar
y divulgar los derechos humanos
reconocidos en la Constitución mexicana,
tratados internacionales y leyes.
Si se acredita una violación de los derechos
humanos, la CNDH busca la conciliación
entre la persona afectada y la autoridad
responsable o emite una recomendación
pública no vinculante que señala la
responsabilidad de la autoridad y solicita
medidas de reparación integral para
remediar el daño, evitar la repetición
de los hechos y fomentar una cultura de paz.
Las comisiones estatales investigan
violaciones cometidas por autoridades
estatales o municipales, mientras que la
CNDH interviene en casos que involucran
a autoridades federales o cuando los
casos son de mayor relevancia o
complejidad.
La investigación comienza
con una queja.

SEAMOS ARTESANOS DE LA PAZ

17/05/2026
CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZDomingo 17 de mayo 2026Los migrantes y refugiados son personas que huyen de guerras, persecuci...
17/05/2026

CAMPAÑA PASCUAL POR LA PAZ

Domingo 17 de mayo 2026

Los migrantes y refugiados son personas que huyen de guerras, persecuciones, pobreza o violencia.
Su travesía representa una búsqueda fundamental de seguridad y un porvenir digno para sus familias.

Para entender y apoyar esta realidad, existen cuatro pilares clave de acción y comprensión, inspirados en el llamado universal a la solidaridad:
+Distinción vital: Un refugiado huye para salvar su vida, mientras que un migrante suele trasladarse para mejorar sus condiciones de vida o buscar nuevas oportunidades.
Ambos merecen protección y respeto.

+Cuatro verbos de acción:
Para construir paz, la comunidad internacional promueve cuatro acciones: ±acoger (ampliar vías legales), ±proteger (defender sus derechos humanos), ±promover (brindar herramientas para su desarrollo) e ±integrar (hacerlos parte de la sociedad).

-Construcción de futuro: Lejos de ser una amenaza, la movilidad humana enriquece a las comunidades de acogida con nuevas culturas, talentos y resiliencia, consolidándose como una oportunidad para el desarrollo mutuo.

El sentido último de nuestro “viaje” en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena realización cuando Él vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. «El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escatológico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1]

La ciudad futura es una «ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos estamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Jerusalén, «morada de Dios entre los hombres» (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz.

«Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nEl sentido último de nuestro “viaje” en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena realización cuando Él vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. «El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escatológico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1]

La ciudad futura es una «ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos estamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Jerusalén, «morada de Dios entre los hombres» (Ap 21,3).
Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz.

«Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia» (2 P 3,13).
La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificarse con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean saciados (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realización del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo mu**to y resucitado, toda la creación vuelve a ser “buena” y la humanidad “muy buena” (cf. Gn 1,1-31). Siueva donde habitará la justicia» (2 P 3,13).
La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificarse con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean saciados (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realización del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo mu**to y resucitado, toda la creación vuelve a ser “buena” y la humanidad “muy buena” (cf. Gn 1,1-31).

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Martes 9am - 1pm
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