27/04/2026
Dios nos llama a confiar en Él con todo el corazón. La confianza de Dios es racional para su pueblo, mientras que la incredulidad es irracional y un esfuerzo por ignorar a Dios.
Nuestro entendimiento es limitado y corrompido por el pecado, nuestros pensamientos suelen ser arrastrados por deseos engañosos y afectos desordenados y nosotros los creyenes podemos interpretar erróneamente las promesas de Dios al ser guiados por nuetros deseos egoítas.
Nuestra razón y entendimiento deben ser ordenados y subordinados a la Palabra de Dios.
La verdadera sabiduría no destruye la razón, sino que la somete al gobierno de la Escritura.