25/04/2026
Dieciséis años no son casualidad. Son evidencia.
Evidencia de que Dios sostiene lo que Él mismo establece. Evidencia de que Su gracia es suficiente. Evidencia de que Su Iglesia no depende de hombres, sino de Su Espíritu.
Hemos visto puertas abrirse y cerrarse. Hemos vivido temporadas de abundancia y momentos de escasez. Pero en todo, Dios ha permanecido fiel.
Como está escrito en 1 Samuel 7:12: “Hasta aquí nos ayudó el Señor.”
Y esa declaración no es solo memoria, es fundamento para el futuro.
Hoy no solo recordamos… reafirmamos nuestra dependencia total de Él.
Porque si algo hemos aprendido en estos 16 años es esto: sin Dios, nada; con Dios, todo lo que Él quiera hacer.