25/08/2026
Hay otra cosa que me preocupa y que creo que debemos hablar con mucha honestidad.
Hoy vemos en las redes a personas que constantemente aparecen con sus mejores ropas tradicionales, coronas, títulos y símbolos de autoridad.
Y quiero ser muy claro: vestirse de acuerdo con nuestra tradición no tiene nada de malo.
El problema comienza cuando la representación termina siendo más importante que la responsabilidad que existe detrás de ella.
Porque hay títulos que no se compran con una fotografía.
Hay coronas que no representan simplemente una vestimenta.
Hay posiciones que llevan años de trabajo, aprendizaje, servicio, sacrificio y reconocimiento dentro de una comunidad.
Y eso merece respeto.
En África puedes encontrarte con personas que tienen una posición tradicional y que, sin embargo, no necesitan estar todos los días demostrando quiénes son en Internet.
Porque su autoridad no depende de una fotografía.
Su autoridad está en su comunidad.
Está en su conducta.
Está en su servicio.
Está en su carácter.
Y aquí, en Occidente, muchas veces parece que estamos viviendo lo contrario.
Las redes pueden crear una especie de competencia visual:
Quién tiene la corona más grande.
Quién tiene el título más impresionante.
Quién aparece con determinada vestimenta.
Quién parece tener mayor autoridad.
Y entonces corremos el riesgo de convertir la tradición en una especie de escenario.
Pero una corona no hace a un rey.
Y un título no convierte automáticamente a una persona en autoridad.
La autoridad verdadera se construye con tiempo, con conocimiento, con servicio, con responsabilidad y, sobre todo, con carácter.
Porque si necesitamos mostrar constantemente nuestros títulos para que los demás reconozcan nuestra autoridad, quizás deberíamos preguntarnos algo:
¿La autoridad está realmente en nosotros o está en la imagen que estamos construyendo para los demás?
No estoy diciendo que dejemos de vestir nuestra tradición.
No estoy diciendo que dejemos de honrar nuestros títulos.
Estoy diciendo que debemos recordar que la tradición es mucho más grande que la fotografía que publicamos de ella.
Y quizás deberíamos preocuparnos menos por parecer importantes…
y mucho más por ser dignos de aquello que representamos.
Tanto así que seguro si solo en esta publicación hay puras líneas de escritura pocos se detendrán a leer , ahora si coloco una foto haciéndome del rey o aragba de un pueblo o el ogboni más pesado del planeta allí si muchos leen esta página . Así es esto . Así lo hemos convertido .
Sin aludir ni meterme con nadie es solo un pensamiento .