28/08/2026
Primera Lectura
1 Corintios 1, 17-25
Hermanos: No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. En efecto, la predicción de la cruz es una locura para los que van por el camino de la perdición; en cambio, para los que van por el camino de la salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Por eso dice la Escritura: Anularé la sabiduría de los sabios e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes.
¿Acaso hay entre ustedes algún sabio, algún erudito, algún filósofo? ¿Acaso no ha demostrado Dios que tiene por locura la sabiduría de este mundo? En efecto, puesto que mediante su propia sabiduría, el mundo no reconoció a Dios en las obras de su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la predicación de la locura del Evangelio.
Por su parte, los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.
Meditación
"Si quieres vivir, tienes que morir"; "si quieres tener, tienes que dar"; "si quieres ser ensalzado, tienes que ser humillado"; "si quieres ser el primero, debes ser el último", cualquiera que oyera estas afirmaciones como el camino para alcanzar la felicidad, diría: "Este tipo está loco, lo que dice no tiene sentido". Esta es precisamente la "locura de la cruz", es la locura predicada por Cristo. Ciertamente el Evangelio, la Sabiduría de Dios, hoy más que nunca, en este mundo "cientista y tecnificado", no parece tener mucho sentido. En ambientes en donde lo más importante no es ser sino tener, en donde lo importante es lo práctico, aunque en ello no haya mucha caridad; en donde el sufrimiento es entendido como un castigo y no como un medio para santificarnos y santificar nuestro mundo, nuestra vida y nuestro testimonio, pueden ser tenidos como una verdadera locura. Los grandes seguidores de Jesús han sido los grandes locos: san Francisco de Asís, santa Clara, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Ávila. ¡Sí! Esta es una bendita locura que lleva al hombre a experimentar la verdadera y profunda felicidad; es el poder de Cristo que nos ha dicho: "No teman, yo he vencido al mundo". Déjate transformar por el amor de Cristo, aunque la gente te tenga por loco.
Oración
Bendita locura a la que, por tu misericordia, me has invitado; Señor, quiero que mi mente y mi corazón se llenen cada vez más de la locura de tu cruz, de la locura de morir a mí mismo, para que tú vivas en mí y a través de mí. Dame de tu Espíritu para conseguirlo a cada paso que doy.
Acción
Hoy renunciaré a algo que me guste especialmente, como símbolo de que nada hay más importante que mi Señor Jesús, signo de que puedo renunciar a lo que sea con tal de tenerlo a él.
Salmo 32
R. El amor del Señor llena la tierra.
Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos. R.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R.
Frustra el Señor los planes de los pueblos y hace que se malogren sus designios. Los proyectos de Dios duran por siempre, los planes de su amor, todos los siglos. R.
Evangelio
Mateo 25, 1-13
En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes que tomando sus lámparas salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras en cambio llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!' Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo'.
Mientras aquéllas iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor señor ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'.
Por eso estén preparados porque no saben ni el día ni la hora".
Reflexión
El Evangelio de hoy nos recuerda la necesidad de vivir en un estado de constante atención y madurez espiritual; a través de este relato de las jóvenes previsoras y las descuidadas, el Señor nos advierte sobre el riesgo de quedarnos en una fe superficial que se apaga si somos pasivos, porque la vida cristiana requiere un abastecimiento continuo de combustible que la haga arder, un aceite interior que mantenga encendida nuestra luz y que nadie más puede comprar o conseguir por nosotros.
Jesús nos quiere hacer un llamado a cuidar la constancia de nuestro amor en los detalles que nadie ve; en nuestra vida matrimonial y familiar, el aceite de nuestra lámpara se llena a través de la paciencia diaria, el perdón rápido y la capacidad de mantenernos presentes.
Es fácil iniciar una relación con el entusiasmo de la juventud y la novedad, pero el verdadero reto es mantener encendido ese mismo amor cuando llega la rutina, el cansancio o las crisis. Abastecer la lámpara en casa significa elegir los buenos detalles en cada ocasión, renovar constantemente el compromiso con la pareja y dar un tiempo de calidad a los hijos, asegurándonos de que el egoísmo no apague la calidez del hogar; en el entorno laboral y social, la prudencia de mantener el aceite se traduce en la integridad y en el sentido del deber.
Significa no trabajar solo por el entusiasmo del momento o cuando hay un bono de por medio, sino mantener la honestidad, el buen trato y la responsabilidad a lo largo de todo el tiempo, incluso cuando el ambiente se pone pesado, monótono o en los momentos difíciles, se demuestra al ser ese compañero confiable cuya ética y disposición no dependen de las circunstancias externas.
Al meditar sobre este Evangelio, San Agustín explicaba el significado con claridad, decía, ese aceite es el amor auténtico, el que se guarda en el interior del corazón. Muchos hacen buenas obras para ser vistos por los hombres, pero su lámpara se apaga pronto porque no tiene aceite dentro.
Busca que tu amor sea real ante los ojos de Dios, que ve en lo secreto y así tu lámpara brillará siempre, sin importar lo larga que sea la noche. No olvidemos rellenar diariamente nuestras lámparas con una vida de oración que nos mantenga bien preparados, acudamos a los Sacramentos que nos purifican y alimentan.
Tengamos siempre a la mano la luz de la Palabra que nos instruye y guía, mantengámonos con nuestras lámparas siempre listas y encendidas para iluminar todas nuestras decisiones. Tengamos encendido el fuego de su amor en todo momento, preparados para el encuentro con Él y poder disfrutar del gran banquete de la vida eterna.