31/01/2026
San Juan Bosco fue un sacerdote que entendió que educar también es amar.
Nació en Italia en medio de la pobreza y desde joven descubrió que Dios lo llamaba a cuidar a los más olvidados: los niños y jóvenes, especialmente los más pobres y abandonados.
Dedicó su vida a acompañarlos con paciencia, alegría y cercanía, convencido de que un corazón amado aprende mejor. Fundó los oratorios y la familia salesiana, donde la fe se vivía sin miedo, con juegos, estudio, oración y mucho amor.
Don Bosco enseñó que la santidad no es tristeza, sino alegría vivida en Dios, y que educar con ternura puede cambiar vidas. Hasta el final confió plenamente en la Providencia, dejando un legado que sigue formando corazones en todo el mundo.
Hoy recordamos a un santo que no gritó, no condenó,
sino que acompañó, creyó y amó.