08/08/2026
8 DE AGOSTO | Santo Domingo nació en Caleruega. Fue ordenado sacerdote a los 24 años.
Domingo de Guzmán contaba que veía a la Virgen sosteniendo en su mano un rosario y que le enseñó a rezarlo. Le instruyó que levara esta devoción a el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias. El santo se levantó muy consolado y abrasado en celo por el bien de estos pueblos, entró en la Catedral y en ese momento sonaron las campanas para reunir a los habitantes. Sin embargo el Rosario como tal fue estructurado por Domingo de Prusia con base a una oración con cuentas utilizado en el catolicismo alrededor del año 800. En los monasterios se acostumbraba recitar los 150 salmos en la Liturgia de las Horas, pero a los fieles que no eran sacerdotes ni monjes, al no poder seguir esta devoción (porque en su mayoría no sabían leer) se les enseñó una práctica más sencilla: la de recitar 150 avemarías. Esta devoción tomó el nombre de "el salterio de la Virgen". La práctica de meditar ciertos misterios concretos que son esenciales a la devoción del Rosario hoy día parecen haber nacido mucho tiempo después de la muerte de Santo Domingo de Guzmán y la introducción de esta meditación durante el rezo parecen más atribuibles a un monje cartujo, Domingo de Prusia. Fue el fraile dominico Alano de Rupe alrededor de los años 1470-75 quien primero promocionó la devoción del Salterio de Nuestra Señora (las ciento cincuenta Ave Marías) como revelado por Nuestra Señora a Santo Domingo de Guzmán al confundir a los dos Domingos. Alano era un hombre serio y devoto pero la historia lo define también como lleno de alucinaciones quien basó sus revelaciones en testimonios escritos que nunca existieron sobre la existencia del Rosario en tiempos de Santo Domingo. Sin embargo sus predicaciones tuvieron un gran auge en la promoción y difusión del Santo Rosario.