26/05/2026
OREMOS…
SEÑOR JESÚS.
Al terminar este día, me pongo también junto a tu cruz, donde María no se fue. Reconozco que hoy he huido varias veces: del dolor ajeno, de una conversación incómoda, y de mi propia tristeza.
Perdóname. Gracias porque desde la cruz me sigues regalando a una madre: Ella, que guardaba todo en el corazón, entiende mis silencios, mis lágrimas de cansancio y mis preguntas sin respuesta. Que hoy aprenda a permanecer donde cuesta, como Ella se quedó.
De tu costado abierto salió sangre y agua, lava con esa agua lo que hice mal, y con tu sangre sana lo que me duele. Todo está cumplido: no hace falta que yo resuelva todo antes de dormir. Inclino mi cabeza como Tú. María, madre de la Iglesia, acógeme en mi descanso como a un discípulo en tu casa. Que duerma sabiendo que, aunque todo parezca terminar en cruz, Tú, Jesús, ya entregaste el espíritu y todo está en tus manos.
AMÉN.
BUENAS NOCHES.
BENDECIDO DESCANSO.