Misión San Pablo Apóstol

Misión San Pablo Apóstol Cristianos, Luteranos, Conservadores, Libres y Vivientes...

“Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.” (S. Juan 1:49)Una expresión con...
25/08/2026

“Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.” (S. Juan 1:49)

Una expresión conocida en relación a los libros es «nunca juzgarlos por su cubierta». Irónicamente, las casas editoriales y las revistas hacen todo lo posible para que sus productos sean también visiblemente atractivos para potenciales compradores. Es claro que el valor del contenido y el atractivo no están relacionados forzosamente, pero pocos podrán negar que siempre miramos el exterior antes que al interior.

La Encarnación del Hijo de Dios es un misterio tan interesante, que Jesús fue víctima de la discriminación, y no de un desconocido sino por uno de sus futuros discípulos. De alguna manera, es gracioso pensar que el primer pensamiento de San Natanael sobre su Señor estuvo informado por un estereotipo de su tiempo. Tristemente, esta historia se repite en la inmensa mayoría de personas que escuchan de Jesús por primera vez, las ideas erradas o imprecisas sobre Él atraviesan primero su pensamiento que la verdad de su Persona. Es entonces que cobra gran importancia nuestro testimonio de voz y de vida, no porque nuestra experiencia valide su mensaje, sino porque lo que las personas reciben primero, aun aquellas con verdadero interés, es lo que sus ojos y razón cerrados a Dios pueden percibir. Lo hermoso del Evangelio, como lo fue con San Natanael, es que la Palabra de Dios no nos deja en lo exterior sino llega justamente al lugar a donde necesita llegar. Y, así, una vez que la Biblia se abre para ellos, lo que sus ojos ven y su pensamiento entiende, no son las ideas de otros sino aquello que Él hace en sus vidas.

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque tu Palabra no me dejaste en la soledad de mis ideas o mal conceptos sino que abriste mis ojos y entendimiento al mensaje de tu Evangelio para mi vida. En Cristo Jesús, Amén.

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“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?… Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. …Bienaventurado ...
24/08/2026

“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?… Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. …Bienaventurado eres, Simón…porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre…” (S. Mateo 16:15–16)

Uno de los enfoques académicos más longevos hacia la Persona de Jesús ha sido distinguir la figura histórica del personaje de la fe. Tal estrategia ha sido sorprendentemente conveniente porque ha permitido a sus enemigos acercarse a Él sin humillarse ante su gloria, y a otros —de su mismo pueblo— a crear caricaturas personales suyas que no los obliguen a sujetarse al Señor que es uno y nunca cambia.

La pregunta más importante que los Evangelios registran es la que hizo Jesús a los doce sobre su identidad. El Señor sabía que la situación de aquel tiempo estaba poniendo a sus discípulos en una importante encrucijada, no solo por las opiniones contrarias, negativas en su mayoría, sobre quién era Él, sino principalmente por lo que esto podía causar en sus corazones. Una disputa histórica con alcances espirituales. En este tiempo, muchos creyentes apelarían a su testimonio y experiencia cristiana como forma de proteger su fe, el problemas de esto es que responder así evade el problema, no expresa certeza, y coloca al cristiano como quien valida a Dios. Es por eso que la respuesta a esta importantísima interrogante no es ni histórica ni experiencial, no viene de la confusión del mundo ni de la emoción del corazón, sino solo de la Palabra de Dios. Nuestro Padre nos ha revelado al Hijo mediante la Escritura, un registro histórico y viviente del único Jesús verdadero, por cuya muerte y resurrección podemos vivir nuestra fe personal en el gozo de su salvación.

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque me has revelado la identidad de tu Hijo para mi salvación en tu Palabra. Ayúdame a estudiar su historia desde la evidencia y a vivir mi fe día a día en tu salvación. En Cristo Jesús, Amén.

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“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” (S. Mateo 23:12)La pobreza es uno de lo...
23/08/2026

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” (S. Mateo 23:12)

La pobreza es uno de los votos que distintas tradiciones cristianas, y paganas, han asumido como parte de su espiritualidad. Como humildad, evidentemente que ayuda a frenar pretensiones humanas, y reduce mucho la carga de la conformidad con el mundo. En pocas palabras, ayuda a resistir ciertos males de la carne. Lo que la Palabra enseña, no obstante, es que ni la pobreza ni ninguna tradición autorestrictiva obtiene el favor de Dios.

A lo largo de la historia humana, nuestro Dios ha tratado con la soberbia humana de diferentes maneras. Desde dejar que la grandeza se colapse como en Babel, hasta resistir constantemente la egolatría del cristiano mediante la predicación de su Ley. Si bien el problema es más notorio en el mundo, también dentro de su pueblo la sombra del Yo, contraria a la Luz del Gran YO SOY, es un problema importante. De ahí que una vida espiritual saludable incluye muchas prácticas de dominio propio que el Señor va trabajando mediante su Palabra. El problema es que como la mayoría de éstas tienen sus necesarias dificultades, la permanencia en ellas con fidelidad fue adquiriendo con los siglos un tipo de mérito propio. Y sí, irónicamente, los límites al «yo» se convirtieron en nuevas formas de exaltarlo. La Palabra nos enseña, que el propósito de hacer a un lado el culto a la persona propia es que solo así es posible conocer a aquel cuyo único propósito para nosotros es la gloria eterna, venida gratuita e independiente de lo que nuestras fuerzas puedan conseguir. Es así que, mientras más nos humillamos, más grandes somos.

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque tu humillas a los soberbios y exaltas a los humildes. Ayúdame a dejar de lado el «yo» y dame la gloria gratuita y eterna que solo tú puedes dar. En Cristo Jesús, Amén.

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“…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (S. Juan 10:10)Una extraña conclusión a la que...
22/08/2026

“…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (S. Juan 10:10)

Una extraña conclusión a la que han llegado millones de personas en los últimos tiempos, es que se puede vivir perfectamente sin Dios. Afirman que para llevar vidas completamente funcionales, Dios no solo ha dejado de ser importante sino que, incluso llega a ser un estorbo. El problema es que esto es «posible» porque el universo que Dios creó es funcional por sí mismo, y, de alguna manera, también la sociedad que resultó de su Palabra. Lo triste es que funcionalidad no significa vida ni, mucho menos, eternidad.

La experiencia del Profeta Ezequiel en el valle de los huesos es una descripción precisa de la vida humana sin, cerca y en el Señor. En lo desolador de los huesos secos hallamos cómo luce y cómo luciría el mundo ante una total ausencia de Dios. Un contexto de violencia, muerte y destrucción, en el que hablar de vida es un lujo y del que cualquiera querría escapar. El problema es que muchos se han conformado con ser aquellos huesos cubiertos de carne que, aunque funcionales y estéticamente normales, no están verdaderamente vivos. Por eso el Señor llevó al Profeta, no a una mera funcionalidad, sino a una Palabra de vida en abundancia. Un estar en el mundo en el que sonreír no es un lujo sino una costumbre, donde amar es posible y donde la salvación en Jesús se vive desde ahora y para siempre. Una vida que no está limitada a este mundo y sus requerimientos sino que permanece a eternidad.

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque me trajiste de muerte a vida en abundancia. Ayúdame a no conformarme a la practicidad de tu Palabra sino a anhelar siempre la vida eterna. En Cristo Jesús, Amén.

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21/08/2026

"Su Gracia que Transforma Nuestra Debilidad"

“Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.” (Eze...
21/08/2026

“Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.” (Ezequiel 36:28)

Los matrimonios arreglados han sido una costumbre de la que se han servido muchas familias poderosas para solidificar sus estatus o incrementar su dominio. Esta tristísima manera de transgredir el propósito del matrimonio con el tiempo también erosionó su belleza, pero lo peor es que lo convirtió en un contrato para los de afuera y no en una promesa para quienes se unen.

En la Escritura, especialmente en el Antiguo Testamento, una de las más importantes promesas para el pueblo de Dios es la restauración de su libertad, el fin de su exilio y la reconstrucción de su nación. Desde que el Éxodo sentó el precedente, el resto de la narrativa bíblica hasta la Crucifixión fue precisamente esa promesa reiterada. De hecho, hoy en día, los cristianos como pueblo escogido aguardamos también que Jesús regrese y nos haga cielos nuevos y una nueva tierra. Sorprendentemente, estas hermosas promesas por alguna razón comenzaron a sonar más como garantías de venganza que en pactos de libertad. Es evidente que, de alguna, forma los enemigos deben ser vencidos, pero eso no significa que la restauración del pueblo de Dios sea una mera consecuencia de ello. Por eso Jesús fue rechazado por el Israel de su época, porque vino a hablar y a traer libertad y no venganza ni destrucción. El Señor vino y, de hecho, vendrá para desposar a su esposa, no para pelear contra sus enemigos y encontrar, si acaso, una compañera. Por eso el pacto del Señor con nosotros no se establece por la Ley sino por el Evangelio, no por elementos que dependan de lo ajeno sino por el vínculo de comunión íntimo por el que el Señor nos salva, redime y consuela, como su hermosa prioridad incluso antes de lidiar con el mundo

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque tu amor por mí ha sido tu prioridad en mi historia de Salvación. Ayúdame a ser paciente y a no medir mi comunión contigo con base en lo que haces con mi mundo. En Cristo Jesús, Amén.

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20/08/2026

"Su Voz Entre las Aguas"

“Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré deja...
20/08/2026

“Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.” (Ezequiel 34:10)

La generación de energía, es uno de los usos menos peligrosos de la ciencia nuclear. Como tal, el conocimiento atómico es maravilloso y muestra la complejidad de la creación de Dios y nuestra capacidad de comprenderla. Sin embargo, es triste que también sea el ejemplo por excelencia de cómo se puede usar al saber para destruir. Esto es, curiosamente, similar a mentir, pues en vez de usar a la verdad para ayudar, la aprovechamos para lastimar.

Cuando comprendemos el poder que tiene la Palabra de Dios para crear, impulsar y sostener vida eterna, el cómo la utilizamos adquiere una profundidad especial. La dimensionamos como un tesoro o una perla de gran precio que, no solo tiene valor propio, sino una gran potencialidad para quienes no la han conocido. Pero aun con tan gran significado, y quizás precisamente a causa de éste, muchos se han servido de ella para hacer mal. Algunos tuercen por voluntad o por ignorancia su mensaje, pero otros conscientemente ocultan la verdad en ella para lastimar. En cualquier caso, el mal uso de la Escritura daña a quienes la mal escuchan y, pero aún, pierden la hermosura del conocimiento de Dios y arriesgan su eternidad. Por ello la misma Palabra nos anima a escudriñarla día y noche, a conocer lo que el Señor nos dice en ella, no solo para evitar que nos engañen, sino para hallar en ella la vida y plenitud que nos ha sido preservada en ella.

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque me mandas a conocer tu Palabra para no lastimar a otros con ella ni a robarles su eternidad. Ayúdame a conocerte mejor y dame la plenitud eterna que ofreces en ella. En Cristo Jesús, Amén.

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“Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios… ¿Q...
19/08/2026

“Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios… ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. .” (Ezequiel 28:24-26)

«Tener los pies en la tierra» es una de las experiencias más comunes y, casi siempre, muy necesarias de la vida adulta funcional. Implica dejar de lado cualquier alto concepto de las circunstancias en las que se vive o del yo mismo y «bajar» a la realidad. Evidentemente, debemos bajar porque por algún motivo creímos subir, y porque la superviviencia y sostén verdadero de lo que somos y hacemos no está arriba, sino está en «la tierra.»

En la Palabra de Dios encontramos un sinnúmero de ejemplos y versiones en las que el Señor aterriza a las personas a su condición verdadera. Lo ha hecho venciendo reyes, derrotando dioses, humillando al exaltado y, sobre todo, habitando entre nosotros para eliminar cualquier vestigio de vanagloria que nos pudiera representar el cielo. Ciertamente, no es fácil ser humillados por Dios, ser descubiertos como lo que somos a pesar de lo que pensamos o deseamos ser. Y es que, después de todo, a quién no le gusta soñar, mejorar, cambiar algo del sí. El problema es que en el mundo caído en el que vivimos, no siempre es posible subir como quisiéramos, ni tampoco el llegar arriba garantiza que nuestra condición llegue a ser mejor. Por eso también la Escritura nos enseña que el Señor no solo humilla, sino también acompaña en la vergüenza, abraza en las frustraciones y nos enseña a vivir en donde realmente estamos. Así conocemos más al Dios encarnado, que se despojó de gloria y habitó con nosotros.

—Oración de la Noche—

Gracias, Señor, porque me ayudas a dejar de creer lo que no es y lo que no soy y me acompañas de regreso a mi realidad. Gracias porque me acompañas, y nunca estoy solo. Sé tú mi gloria. En Cristo Jesús, Amén.

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“…Y cuando hayan padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, quien los ha llamado a su eterna gloria en Cris...
18/08/2026

“…Y cuando hayan padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, quien los ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, Él mismo los restaurará, los afirmará, los fortalecerá y los establecerá.” (I Pedro 5:10).

Después de una crisis compleja de salud con solución favorable, el proceso de recuperación posterior representa todo un desafío para el convaleciente. La fisioterapia, si bien su propósito es restaurar la funcionalidad de las partes del cuerpo afectadas, es muchas veces tan difícil o dolorosa como la propia afección original; y, no obstante, cuando no se la sigue con constancia y atención las consecuencias pueden ser muy serias.

Cuando el Señor rescata nuestra vida de las aflicciones del mundo, el paso de muerte a vida puede ser muy difícil y doloroso para el que es curado por nuestro Dios. Sin embargo, a esta salvación instantánea y difícil, la siguen años de recuperación e intervención divina que muchas veces son tan dolorosos como el momento mismo de salvación. Dejar el mundo y sus maquinaciones duele, pero el proceso que requiere es necesario. En la vida del creyente el Señor nos ayuda con el cuidado de sus manos a recobrar esa movilidad de plenitud espiritual que tanto nos hace falta y que muy necesario es que recuperemos. Pero para nuestro gozo y alegría, el mismo Salvador que estuvo con nosotros al filo de la muerte, es el mismo que también camina a nuestro lado en ese proceso por el cuál nos restaura a nueva vida.

Oración de la Noche

Gracias, Señor, porque me has salvado de la muerte, y me has traído a un nuevo vivir contigo. Gracias porque salvaste del peligro mi camino y porque hoy sigues trabajando para ordenar mis pasos. Ayúdame a sobrellevar el dolor que resulte de volver a la vida que anhelas para mi vida, y completa la restauración que deseas para mi vida. En Cristo Jesús, Amén.

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