La historia comienza con el deseo del Padre Jesuita Juan Antonio Genovesi de dedicar su vida al ejercicio de las misiones. Para lograr el éxito en tal labor apostólica, esperaba obtener –por medio de una imagen mariana de carácter misericordioso– la reforma de las costumbres de sus fieles: “Para empeñar más a la Virgen en favorecer los designios tuvo el pensamiento de llevar consigo, como escolta
y como compañera inseparable una imagen en lienzo de la celestial señora a fin de que a ella se esperase, a ella se pidiese, de ella se reconociese el fruto de conversión de los pecadores”. La celestial Señora escuchando el ruego del sacerdote se manifiesta a través de una mujer muy devota a la cual pide ser retratada en un lienzo y se le invoque con el nombre de “Madre Santísima de la Luz”, la sierva comunica la intención de María al Padre Genovesi, quien sorprendido solicita sea pintada entre los años de 1717 y 1722 en Sicilia, Italia. En 1732 el lienzo fue traído a la Nueva España para dejarla en la actual Catedral de León, Guanajuato, el 02 de Julio del mismo año.