19/08/2026
Hay momentos en los que, mientras más luchamos por salir de una situación con nuestras propias fuerzas, más sentimos que nos hundimos.
David conoció ese lugar. Lo describió como “el pozo de la desesperación” y “el lodo cenagoso”. Pero Salmos 40:1-2 nos muestra algo poderoso: David no dice que logró salir por sí mismo; dice que esperó en el Señor, clamó y Dios se inclinó hacia él.
📖 “Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Salmos 40:1-2
Quizá uno de nuestros mayores problemas es querer hacer por nuestras propias fuerzas aquello que solamente Dios puede hacer.
Cuando estás en el lodo, tus movimientos desesperados pueden hundirte más. Hay momentos en los que necesitas dejar de luchar en tus fuerzas, clamar a Dios y permitir que Él intervenga.
Hay momentos en los que, mientras más luchamos por salir de una sit...