26/08/2026
Cuando nuestras fuerzas se terminan, el Espíritu Santo nos recuerda que la batalla no depende de nosotros.
Donde parecía haber imposibilidad, Él abre camino.
Donde hubo debilidad, Él trae poder.
Donde parecía derrota, Él nos lleva a la victoria.
En estos últimos tiempos, Dios nos llama a vivir en santidad, apartados para Él y firmes en su presencia. No dejemos que se apague el fuego del Espíritu Santo en nuestro corazón. Permanezcamos despiertos, consagrados y llenos de su presencia.
No caminamos solos.
¡Con el Espíritu Santo, tenemos victoria total!