25/05/2026
Al haber recibido el Espíritu Santo, los apóstoles estaban empoderados, se sentían valientes y con ganas de ir a predicar el mensaje de Jesús, pero imagino que, a la mañana siguiente, cuando las lenguas de fuego habían desaparecido, se miraban unos a otros y Juan pregunta, “bueno Pedro ¿y ahora qué?”
Pedro siente el peso de la mirada de aquellos ojos y piensa, ¿ahora qué?.........
María, mira la escena y recuerda cuando en las bodas de Caná, le insinúa a Jesús que es momento de actuar, es más, les dijo a los siervos “hagan lo que Él les diga” y puso la pelota del lado de Jesús, …y Jesús, anota el primer gol.
María, con el cariño de madre que les tiene, no se aguanta y les dice “chicos, no teman, hagan lo que Él les dijo. Vayan a donde se necesite y den testimonio de todo cuanto aprendieron de Jesús. El Espíritu Santo los acompaña, en cada paso y palabra, en cada lágrima y gota de sangre que derramen, porque la derramarán. Él será su fortaleza. Jesús los escogió a ustedes, porque así lo quiso, para que, con sus muchos o pocos talentos, sus vidas den gloria a Dios. Ya dijeron sí, ahora, prepárense para la prueba. Hijos, mis queridos hijos, yo estoy con ustedes, permanezcan unidos y fieles a Jesús, porque ahora son el cuerpo místico de Jesús. Que por sus manos, Jesús toque y transforme. Que por sus corazones, Jesús incendie al mundo, …vayan y hagan más discípulos.
Madre, gracias por el sí que cambió al mundo. Enséñanos a caminar como iglesia, como familia, como lo hiciste con Jesús.