19/08/2025
Hace años por asignación acudí a dar una bendición a una familia donde el padre estaba desahuciado en su cama por enfisema pulmonar, siendo un fumador pasivo, pero con sus pulmones colapsados.
Al llegar en la entrada de la casa estaba su hija fumando un cigarro, nos paso dentro donde nos recibió su madre, quien nos ofreció un asiento y empezó a comentarnos la situación de su esposo y mientras nos contaba esto encendió un cigarro y también comenzó a fumar. Toda la casa tenía el olor a humo de cigarro impregnado.
Pasamos a la habitación donde el padre estaba acostado en su cama intentando dormir y descansar, pero su respiración era muy agitada, hacia ruidos y movimientos anormales con su pecho intentando agarrar aire, era claro que batallaba para respirar, sus pulmones ya no daban para más. El hospital y los médicos sabían que ya no se podía hacer nada por la salud de esta persona y lo habian enviado a su casa.
Nos presentamos con él y le dijimos cual de sus familiares nos había enviado a darle una bendición, parecía que quería darnos las gracias y decirnos algo, pero ya no podía hablar.
Lo ungí con aceite y mi compañero selló la unción, al terminar estaba dormido plácidamente, su respiración de tranquilizó, ya no se escuchaban ruidos, y ya tampoco hacia movimientos extraños.
Recuerdo que salimos despacio caminando lento sin hacer ruido para no despertarlo, nos agradecieron y nos retiramos. Después nos comentaron que falleció minutos después de que lo ungimos.
Solo fuimos a terminar su dolor y a que trascendiera a la siguiente vida lo mas pacificamente posible.
Fue una experiencia que me impactó mucho, esta persona era fumador pasivo, es decir el fumaba solamente el humo de su familia, el no consumía ci****os. Era claro que había una adicción en la familia que trajo enfermedad y pesar.
La palabra de sabiduría protege a quien la guarda y también ñextiende protección a la familia de muchas formas, además del tabaco sabemos que debemos cuidar todo lo que permitimos que ingrese a nuestro “tabernáculo de barro”.
“Si salud quieren guardar y sus vidas alargar, te, cafe también tabaco evitaran, poca carne comerán y así más saludables estarán”
Himno #202, "En el pueblo de Sion".
Tristemente mi país México tiene el 16% de su población adulta con diabetes, el 36% con obesidad.
El 47% de los mexicanos padecen hipertensión, el 11% de muertes en el país son por cáncer. Mientras el 15% de los mexicanos adultos consumen tabaco. Mi país tiene los primeros lugares mundiales en muchos padecimientos de salud.
¿Cómo se podría evitar toda esta enfermedad con el dolor y pesar que trae a todo un país?
¿Los miembros guardamos prudentemente la palabra de sabiduría?, o ¿también nos vemos afectados por estas tentaciones?
Las bebidas azucaradas y refrescos de cola son parte de un debate interminable dentro de los miembros de la iglesia, ¿Es pecado consumirlos?.
¿Qué dice la ciencia medica sobre el consumo de azúcar, de carnes rojas, embutidos, alimentos procesados?
¿Los miembros descartamos los consejos de nuestros médicos como una especificación o extensión de la palabra de sabiduría?
Mi abuelo padeció Parkinson, a menudo me pregunto; ¿tengo esos genes en mi cuerpo? , ¿estoy preparado para sobrellevarlo con la entereza y paciencia que lo llevo mi abuelo por casi 30 años?.
Recuerdo que una ocasión nos dió una clase a los hombres y mujeres jóvenes del barrio, nos comentó que nunca fumó y nunca tomó alcohol y que los doctores a eso le atribuían el lento desarrollo del Parkinson, (una enfermedad terrible), siempre tomó sus medicamentos y procuro seguir los consejos medicos hasta su último día, fue un hombre ejemplar.
Es cierto que todos tenemos un día señalado para partir y trascender, pero ¿será que ese día pueda ser adelantado por negligencia en el cuidado de su salud?
¿Perdemos tiempo valioso en esta etapa terrenal por no cuidar nuestro "tabernaculo de barro"?
Después de todo lo que se ha hablado de la palabra de sabiduría y su conexión con nuestra salud, el presidente Boyd K. Paker dijo:
“La Palabra de Sabiduría no promete una salud perfecta, pero enseña cómo mantener el cuerpo en la mejor condición posible y la mente alerta a las delicadas impresiones espirituales”.
Se nos promete recibir; “Grandes tesoros de conocimiento, incluso tesoros ocultos”.
Entonces, la palabra de sabiduría bendice nuestro cuerpo físico y nuestro entendimiento espiritual, que gran bendición es la palabra de sabiduría, no es una ley, no es un pecado, antes bien es una oportunidad de ser bendecidos.
Este es un buen momento para mejorar nuestra alimentación y tomar decisiones familiares particulares, la lección de "ven, sígueme" de esta semana nos ayuda a aprender más sobre este y otros interesantes temas.
Le invito a complementar su estudio con este video donde comparto más experiencias.
Saludos!
https://youtu.be/56M9JYyZkjg