09/04/2024
MES DE ABRIL DEDICADO AL SANTO NIÑO JESÚS EN SU ADVOCACIÓN DE LA SALUD.
La Práctica de este ejercicio- Se le dará principio rezando devotamente el Santo Rosario, pues a Jesús le es sumamente grato el que se honre a su Santísima Madre. A continuación se recitará el acto de contrición, seguido por la oración para todos los días. Después de atenta lectura y meditación de lo correspondiente a cada uno de ellos, se termina con la oración final y bendición.
ACTO DE CONTRICIÓN
Hijo eterno del Padre, mi Señor Jesucristo, que quisiste tomar la forma de niño en las entrañas purísimas de la Inmaculada Reina de las vírgenes, para en esa encantadora figura robar nuestros corazones y enamorarlos de Ti: aquí tienes el mío que no puede sentirse feliz ni mitigar su dolor cuando algún pecado te ausenta de él. Cuánto me pesa haber dado lugar a ello con mis repetidas infidelidades; no más pecar, Bien mío, mi Niño soberano; no volveré a contristar tu corazón amante con voluntarias recaídas y, si por flaqueza caigo, en testimonio de que detesto todo pecado, por leve que sea, buscaré la salvación en el seguro puerto del Sacramento de la penitencia; no permaneceré en la mansión tenebrosa del pecado, pues por tu inmensa misericordia has hecho a mi alma hija de la luz y no de las tinieblas; deseo estar en tu gracia porque te amo y, por lo mismo, quiero vivir y morir dentro de tu corazón.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
En este alegre mes llegamos a Ti, amado Niño de la Salud, todos tus devotos, implorando el auxilio de tu gracia para vencer a nuestros poderosos enemigos. Ellos todos conspiran para perdernos y nosotros facilitamos su empeño de mil maneras. Niño divino que viniste a este triste valle de lágrimas para darnos la verdadera salud: concédenos la gracia necesaria para alejarnos de todo lo que de Ti nos separa y haz que vivamos tu Evangelio, para así merecerte por eterna recompensa. Amén.
MEDITACIÓN
Dios, infinitamente sabio y misericordioso, se sirve de las mismas lacras de los hombres ambiciosos y malvados para el cumplimiento de sus altos designios. Así en este dulcísimo misterio del nacimiento temporal de su eterno Hijo, utilizó el edicto de César Augusto para llevar a María y José a Belén. La inhospitalidad y dureza de los hombres provocan la búsqueda del tranquilo ambiente de la feliz cueva que fue honrada con el nacimiento del supremo Rey de la gloria. A ella descendieron los ángeles, llenándola de luz y haciendo resonar por los aires sus celestiales cánticos en honor del recién nacido que tirita de frio en las pajas del helado pesebre, no por descuido de su amorosísima Madre, sino porque quiere excitar el debido amor y gratitud de nuestros corazones, para nacer en ellos y allí establecer su morada permanente, ya que su delicia es estar con los hombres.
FRUTO. Amar los desprecios y las humillaciones, las privaciones y la pobreza a la vista de un Dios humillado y pobre por nuestro amor.
JACULATORIA. Niñito de la Salud que a todos nos diste sublimes ejemplos de humildad y desprecio de los bienes terrenales: haz que nuestro corazón se desprenda de todo y solamente se apegue a Ti que eres el único bien verdadero.
OBSEQUIO. Si tenemos riqueza, no apegarnos a ellas y compartirlas generosamente con el pobre. Si no las tenemos, ofrecer a Dios nuestra resignación a la pobreza y sufrimiento.
ORACIÓN FINAL.
Jesús, Niño de la Salud, sol divino nacido de la aurora María: haz que nuestro amor cierre las heridas que a tu divino Corazón causan las ingratitudes e incomprensiones; que el fuego de tu mirada y la dulzura de tu rostro rindan nuestros corazones a tu divina voluntad. Dígnate aceptar, amado Niño, las humildes muestras de nuestro reconocimiento y amor en el mes dedicado a tu hermosa advocación de la salud e imparte benigno tu bendición a tus devotos. Amén.
BENDICIÓN
Que el divino Niño de la Salud nos bendiga, nos dé su gracia y amor, la paz y tranquilidad del alma, la perseverancia final y la vida eterna. Amén.