05/08/2026
ESCUELA DOMINICAL
La Jordana, El Oro, EdoMex.
2 de Agosto de 2026
A LA SANTA CENA NO LLEGAMOS PARA PRESUMIR PUREZA PROPIA. LLEGAMOS AGRADECIDOS PORQUE CRISTO NOS LIMPIA. NO DECIMOS: “SEÑOR, MÍRAME PORQUE SOY DIGNO”; DECIMOS: “SEÑOR, HAZME DIGNO POR TU MISERICORDIA, EXAMÍNAME, CORRÍGEME Y PERMITE QUE PARTICIPE CON UN CORAZÓN SINCERO”… ¡CON TODO MI AMOR! VUESTRO EN CRISTO
NAASÓN JOAQUÍN GARCÍA SIERVO DE DIOS Y APÓSTOL DE JESUCRISTO NUEVA YORK, NY., A 1 DE AGOSTO DE 2026
El día de hoy, la Iglesia de La Jordana encaminó sus pasos hacia la Escuela Dominical y prestó atención al tema impartido por nuestro hermano E.E. Juan Manuel Ahiezer Oliva Ávalos:
“ EL VERDADERO SENTIDO DEL VIAJE A PARTICIPAR DE LA SANTA CENA: El inicio de una marcha espiritual”
El verdadero sentido de la Santa Cena es espiritual, y el apóstol de Jesucristo nos deja cinco enseñanzas para comprender correctamente el propósito de este viaje:
La verdadera convocatoria de Dios no solo acorta distancias geográficas.
De nada servirá recorrer muchos kilómetros si en nuestro corazón permanecen indiferencias o dificultades con nuestros hermanos. El viaje debe ir acompañado de una transformación espiritual.
La distancia no debe impedir la comunión. Muchos hermanos realizan grandes esfuerzos para llegar, enfrentando dificultades, pero todo debe estar orientado hacia la bendición de Dios. Antes de emprender el viaje debemos preparar nuestra alma, limpiar nuestras intenciones y permitir que Dios dirija nuestros pasos.
La familia que asiste unida a la Santa Cena debe regresar más unida. Sería triste volver únicamente con recuerdos de la experiencia vivida, pero sin haber fortalecido nuestras relaciones. La bendición recibida debe reflejarse en nuestro hogar y en nuestra manera de convivir.
No podemos buscar vino nuevo con un corazón viejo.
Debemos dejar atrás resentimientos, rivalidades e indiferencias. Si deseamos una nueva vida espiritual, es necesario abandonar aquello que nos impide acercarnos más a Dios.
Cuando Dios abre una puerta, debemos cruzarla con gratitud.
Una puerta abierta por Dios produce gratitud, humildad y reconocimiento. Después de recibir una respuesta o una bendición, debemos mantener un testimonio lleno de humildad y alabanza.
No permitamos que solamente nuestro cuerpo llegue a la Santa Cena mientras nuestro corazón permanece distraído en las cosas del mundo. Antes de viajar, preparemos nuestra alma y nuestro corazón para recibir la bendición que Dios tiene preparada para nosotros.
(Salmos 122:1-2)(Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén.)
(1 Corintios 11:28)(Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.)