05/12/2023
Tercer Día
MEDITACIÓN
Quien no tiene fe en ti, Cristo, no entiende tu lenguaje y tus palabras de amor y vida. En cambio, quien cree de verdad en ti y se abraza místicamente a ti, de forma incondicional en la entrega, éste renuncia y muere a todo lo que no sea tú mismo. Muete al pecado, a la infidelidad, a los falsos dioses de concupiscencias e intereses mundanos; y se viste con el traje del amor, de la caridad, de la filiación, de la esperanza que tú otorgas.
ORACIÓN
¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! ¡Qué puedo creer al verte cercada de los rayos del sol, sino que estás íntimamente unida al Sol de la Divinidad, que no hay en tu casa ninguna cosa que no sea luz, que no sea gracia y que no sea santidad!
¡Qué puedo creer sino que estás anegada en el piélago de las divinas perfecciones y atributos, y que Dios te tiene siempre en su Corazón! Sea para bien, Señora, tan alta felicidad.
Yo, entre tanto, arrebatado del gozo que ello me causa, me presento delante del trono de tu soberanía, suplicándote te dignes enviar uno de tus ardientes rayos hacia mi corazón: ilumina con su luz mi entendimiento; enciende con su luz mi voluntad; haz que acabe yo de persuadirme de que vivo engañado todo el tiempo que no empleo en amarte ti y en amar a mi Dios: haz que acabe de persuadirme que me engaño miserablemente cuando amo alguna cosa que no sea mi Dios y cuando no te amo a Ti por Dios. Amén.
Se dicen las intenciones de la novena y se reza un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria.
Se dicen las intenciones de la novena y se reza un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria.
Jaculatoria:
Oh Señora de Guadalupe, ora por la Iglesia en América y camina con nosotros en el nuevo milenio de la fe.
Oración final
A continuación, presentamos la Oración a Nuestra Señora de Guadalupe dada a conocer por la Pontificia Comisión para América Latina (CAL) del Vaticano
Virgen María de Guadalupe,
Madre del verdadero Dios por quien se vive.
En San Juan Diego, el más pequeño de tus hijos,
Tú dices hoy a los pueblos de América Latina:
“¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra?
¿No estás por ventura en mi regazo?”