25/05/2026
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Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, esposa de Clopas, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien amaba, le dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego le dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
Después de esto, sabiendo que todo ya estaba consumado, para que se cumpliera la Escritura, Jesús dijo: «Tengo sed». Había una vasija llena de vino común. Entonces pusieron una esponja empapada en vino en una ramita de hisopo y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vino, dijo: «Todo está consumado». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Ahora bien, como era el día de la preparación, para que los cuerpos no permanecieran en la cruz en sábado, pues el sábado de aquella semana era solemne, los judíos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los bajaran. Entonces llegaron los soldados y le rompieron las piernas al primero, y luego al otro que había sido crucificado con Jesús. Pero cuando llegaron a Jesús y vieron que ya estaba mu**to, no le rompieron las piernas, sino que un soldado le clavó la lanza en el costado, e inmediatamente brotó sangre y agua.