21/05/2026
Del santo Evangelio según san Juan: 17, 20-26
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer e n mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.
Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos”.
Palabra del Señor.
***SANTOS CRISTÓBAL MAGALLANES, presbítero, y COMPAÑEROS, mártires***
Del año 1915 a 1937, y principalmente en la persecución religosa de 1926 a 1929, veinticinco mexicanos: veintidós sacerdotes diocesanos y tres laicos, se distinguieron entre los cientos de cristianos sacrificados en México por los enemigos de la fe católica. Con admirable constancia perseveraron fieles a su compromiso bautismal y a su identidad sacerdotal y ofrecieron su vida por Cristo Rey y santa María de Guadalupe, en diversos lugares de la diócesis de Aguascalientes, Autlán, Colima, Chihuahua, Chilpancingo-Chilapa, Durango, Guadalajara, Morelia, San Juan de los Lagos y Zacatecas.