29/08/2025
Cuando Dios te pide construir un barco
Imagina por un momento a Nefi, de pie en la orilla del mar, mirando un horizonte interminable. Frente a él, el Señor le manda construir un barco. No hay astilleros, no hay planos, no hay experiencia previa. Sus hermanos se burlan, dudan y hasta se enojan. Pero Nefi empieza a trabajar, confiando en que si Dios lo mandó, Él también le dará la manera de lograrlo.
Ahora pensemos en nosotros. Tal vez no nos toque construir un barco de madera, pero sí enfrentamos mares que parecen imposibles: criar a nuestros hijos en rectitud en medio de un mundo turbulento, sostener la fe cuando las pruebas golpean fuerte, servir en llamamientos que sentimos que nos superan o simplemente mantener la esperanza cuando los recursos y las fuerzas parecen acabarse. Todos tenemos un barco que construir.
Y aquí está la lección: el Señor nunca nos pide algo para dejarnos solos. Él nos da la instrucción y luego nos acompaña paso a paso, mostrándonos dónde encontrar la “madera”, cómo usar las “herramientas” y cómo levantar algo que humanamente sería imposible. Cuando confiamos en Él y avanzamos, lo que parecía un proyecto destinado al fracaso se convierte en un milagro que nos lleva seguros a nuestra tierra prometida.
Queridos hermanos, la reflexión es clara: no importa lo grande del desafío, sino lo grande de nuestra fe. Como Nefi, cada uno de nosotros puede decir: “Si Dios me lo manda, Él me prepara el camino”. Construyamos nuestros barcos con confianza en Cristo, y veremos cómo el mar que parecía infinito se convierte en el camino hacia nuestras promesas.