25/10/2025
Catequistas realizando la Lectio Divina en el encuentro del mes de octubre 2025.
Para un catequista, leer la Palabra de Dios es fundamental porque es la fuente viva y el alma de la catequesis, que le permite vivir y enseñar la fe de manera auténtica. Al leerla, el catequista se nutre espiritualmente, profundiza su conocimiento de Dios, se fortalece en su identidad y se prepara para guiar a otros de forma más efectiva y llena de vida.
Es la fuente de la fe: La catequesis se basa en la Sagrada Escritura; es su fundamento y su inspiración. El catequista debe extraer siempre su contenido de ella.
Nutre la espiritualidad y misión: La lectura habitual transforma y renueva al catequista, fortaleciendo su identidad espiritual y su vocación.
Proporciona conocimiento y sabiduría: Permite descubrir el carácter de Dios, sus promesas y el plan de salvación, lo que enriquece la comprensión y el saber del catequista.
Da testimonio auténtico: Solo quien vive y encarna la Palabra puede comunicarla con fuerza y credibilidad, convirtiéndose en un testigo vivo.
Prepara para la enseñanza: La Palabra de Dios, al ser estudiada y meditada, prepara el corazón del catequista para enseñar, amar a los niños y saber comunicar el mensaje.
Es una herramienta de transformación: La Escritura es viva y eficaz, transforma la vida del que la recibe y ayuda a vivir una vida marcada por la fe, la esperanza, el amor y las virtudes.
Complementa al Catecismo: Aunque el Catecismo es una guía fundamental, la Biblia es la Palabra de Dios misma. Ambas herramientas son esenciales y se complementan para un crecimiento completo en la fe.