01/10/2024
Cuando santa Teresita descubrió su vocación, no se fue por las ramas, …su vocación fue amar.
Comprendió que, para agradar a Dios, no son necesarias grandes hazañas y mortificaciones, sino pequeñas cosas hechas con amor verdadero. La tarea más humilde hecha con amor, es la misión de cada día. Amar a Dios en las pequeñas cosas, viviendo una infancia espiritual, abierta a la aventura de descubrir a Jesús.
No salió del convento, pero acompañó con oraciones la misión de dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China. Por eso, Pío XII quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier como patrona de las misiones. Esto nos recuerda la gran necesidad que la Iglesia tiene de la oración de sus fieles, por las misiones.
Santa Teresita nació el 2 de enero de 1873, murió el 1 de octubre de 1897 y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado» y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de octubre de 1997 (Día de las misiones).
Consciente de su pequeñez e imperfección, su deseo de ser santa, no decaía. Sabía que Dios no podía inspirar deseos irrealizables, por eso, con todo y sus defectos, se soportaba tal cual era, pero con el deseo firme de subir la escalera de la perfección… el amor.
Santa Teresita, misionera contemplativa, enamorada del amor verdadero.
“Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempos y lugares… En una palabra, ¡que el amor es eterno…!
Entonces, al borde de mi alegría delirante, exclamé: ¡Jesús, amor mío…, al fin he encontrado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor…!
Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia y ese puesto, Dios mío, eres tú quien me lo ha dado… En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor… Así lo seré todo… ¡Así mi sueño se verá hecho realidad!” - Fragmento de “Historia de un almar” autobiografia