11/07/2026
Querida comunidad parroquial de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro:
Con sentimientos encontrados me dirijo a todos ustedes para comunicarles que, por disposición de nuestro pastor, Mons. José Guadalupe Torres Campos, Señor Obispo de la Diócesis, he sido asignado a una nueva parroquia para continuar mi ministerio como diácono permanente.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Dios por haberme permitido servir en esta querida comunidad. Gracias por el cariño, la confianza y el cálido recibimiento que me brindaron desde el primer día. Cada uno de ustedes ha dejado una huella profunda en mi corazón.
Quiero agradecer también el cariño y el respeto que brindaron a mi familia durante este tiempo.
Durante el mismo, comprendí que el ministerio no solo consiste en servir, sino también en dejarse transformar por las personas. Gracias a ustedes aprendí a ser más humano, a escuchar con mayor atención, a caminar junto a quienes sufren y a descubrir el rostro de Cristo en cada familia, en cada enfermo, en cada niño y en cada hermano de esta comunidad.
Quiero agradecer de manera muy especial al Padre Luis Soriano por su confianza, su acompañamiento, su fraternidad y su ejemplo sacerdotal. Ha sido un privilegio compartir con él esta misión evangelizadora. Los invito a seguir orando mucho por su sacerdote, para que el Señor lo fortalezca cada día y continúe guiando con amor y sabiduría a esta comunidad que tanto ama.
Mi gratitud también para mis queridas capillas de los Kilómetros. Gracias por abrirme las puertas de sus hogares y de sus corazones, por su cercanía, su fe sencilla y generosa, y por permitirme caminar con ustedes. Me llevo el recuerdo y el cariño de cada una de sus comunidades.
Hoy me despido físicamente, pero permaneceremos unidos en la oración y en el amor de Cristo. Les pido con humildad que oren mucho por mí y también por mi familia, para que el Señor nos conceda la gracia de seguir sirviéndole con fidelidad, alegría y humildad en esta nueva misión que la Iglesia me ha confiado.
Yo también seguiré orando por todos ustedes, para que Dios los bendiga abundantemente, fortalezca su fe y los mantenga siempre unidos como una gran familia en Cristo.
Que la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, interceda por cada uno de ustedes y que el Señor les conceda paz, esperanza y abundantes bendiciones.
Con profundo cariño y gratitud,
Diácono Permanente Fernando Almodovar