27/11/2025
NUNCA TE PONGAS EN CONTRA DEL LUGAR DONDE CONOCISTE A DIOS.
Porque si ahí escuchaste Su voz, si ahí fuiste restaurado, si ahí lloraste, sanaste y te levantaste… no fue casualidad.
Dios no te llevó a ese altar por error: Él sabía que en ese lugar Su presencia se iba a manifestar con poder.
Pero ojo…
Cuando ya pensaste negativo del lugar, cuando ya rechazaste todo del lugar, cuando ya hablaste sin entender… la siembra ya está hecha.
Y hasta que no pases el proceso, hasta que no pidas perdón, hasta que no te humilles, la bendición no fluye.
No porque Dios no quiera bendecirte, sino porque tu corazón se cerró donde antes estaba abierto.
Muchos cambian de ambiente, pero no cambian de corazón.
Otros critican la casa donde fueron formados, pero jamás reconocen que ahí —justamente ahí— Dios los tocó por primera vez.
La Biblia dice:
“No olvides ninguno de sus beneficios.” — Salmos 103:2 (NVI)
Si ahí fuiste bendecido, si ahí fuiste levantado, si ahí Dios te marcó… honrá ese lugar.
Porque quien desprecia su origen espiritual, termina estancando su futuro espiritual.
El lugar que Dios usó para encontrarte es parte de tu historia, no de tu resentimiento.
Y el que se levanta contra lo que Dios usó para formarlo, se está levantando contra el proceso que Dios usó para bendecirlo.
Cuidá la casa donde fuiste abrazado.
Cuidá el altar donde fuiste restaurado.
Cuidá la iglesia donde Dios te habló.
Porque muy pronto vas a entender que ese lugar que rechazaste, que criticaste, que diste por “común”…
era el lugar donde Dios se movía con poder para cambiar tu vida para siempre.