17/08/2026
Desde lo alto de la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción, el repique de las campanas se extiende por las calles de Jala como una voz que anuncia la fiesta, despierta la fe y convoca al Pueblo de Dios al encuentro con Cristo en la Eucaristía.
Del 6 al 15 de agosto, durante los días de gracia dedicados a nuestra celestial Patrona, cada repique nos recordó que Dios continúa llamándonos. Fue una invitación a detener nuestros pasos, elevar el corazón y acudir a su presencia, confiándonos también a la maternal intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción.
Detrás de cada toque se encuentran las manos generosas de nuestros campaneros: niños, jóvenes y adultos que ofrecen su tiempo, esfuerzo y alegría para prestar este noble servicio a nuestro pueblo. Su entrega mantiene viva una antigua tradición que forma parte de la fe, la memoria y la identidad de Jala.
De manera muy especial, expresamos nuestro reconocimiento a Jorge Lomelí Flores, quien sirvió con generosidad durante todo el Novenario. Debido a un accidente, ya no pudo acompañarnos el 15 de agosto; sin embargo, su entrega y amor por este servicio estuvieron presentes. Nos unimos como comunidad para pedir al Señor por su pronta y completa recuperación, por su salud y bienestar. Que nuestra celestial Patrona lo cubra con su manto maternal, lo fortalezca y le conceda regresar muy pronto a sus actividades.
Nuestra oración se extiende también a cada uno de los campaneros y a sus familias, quienes los acompañan y sostienen silenciosamente. Que el Señor recompense su generosidad, los fortalezca para continuar prestando este servicio y conserve siempre la unidad y la fraternidad entre ellos. Que ninguna dificultad, desaliento ni obra del mal consiga dividirlos o alejarlos de esta misión; antes bien, que cada día se entreguen con mayor amor, alegría y fidelidad, como tan bien saben hacerlo.
Las campanas no solamente marcan una hora: anuncian que la casa de Dios está abierta, que la comunidad se reúne y que María nos conduce nuevamente hacia su Hijo.
Hoy expresamos nuestro reconocimiento y nuestra profunda gratitud a todos nuestros campaneros. Gracias por prestar sus manos para que las campanas continúen siendo voz de fe, alegría y esperanza. Que el Señor bendiga su servicio y que Nuestra Señora de la Asunción los acompañe y proteja siempre.
Cuando las campanas de la Basílica repican, Jala sabe que Dios nos llama y que nuestra Madre nos espera.
Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción
Jala, Nayarit